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El futuro de la humanidad: el ascenso de la Inteligencia Artificial

 


Puede resultar paradójico que en el siglo donde se producen las mayores innovaciones
científicas y tecnológicas, el futuro ya no le pertenezca al ser humano.

Es difícil de digerir esto teniendo en cuenta que la mayor cantidad de gente educada de la historia, los
millennials, no pueden contar con ingresos suficientes para independizarse, asumir el
costo de su educación y encontrar empleos adecuados.

Esto conduce indefectiblemente
a pensar en la obsolescencia de la especie en su faceta productiva-laboral, y también si
será la única forma de vida inteligente dominante en el planeta.

Por César Reyna

 


No son pocas las opiniones que advierten un futuro incierto, difícil y problemático para la raza humana con respecto a la irrupción de las máquinas de nueva generación desarrolladas durante la presente Revolución Industrial, denominada la Cuarta por diversos medios y académicos, y caracterizada por procesos productivos-económicos más automatizados, presencia en la vida diaria de robots, avance de la biotecnología aplicada a la medicina y la agricultura, y la consiguiente sustitución del trabajador por programas de software y robots capaces de realizar las mismas tareas a un menor costo y con mayor eficiencia.


Detrás de este cambio disruptivo, sin parangón en la historia de la humanidad, se encuentra el sector económico, o más concretamente, el 1% más rico de la población, titular de las principales industrias y empresas que mueven la economía mundial. Este grupo reducido de familias e individuos aspira introducir cambios radicales en la manera de elaborar bienes y brindar servicios a costa de una menor dependencia del factor humano en su producción.


Si antes la teoría económica desde Adam Smith postulaba que los elementos indispensables en la producción o el crecimiento de cualquier país eran el capital y el trabajo, ahora este paradigma se encuentra seriamente cuestionado, pues muchos empleos realizados por seres humanos no serán necesarios en la nueva economía dominada por el creciente auge de los robots, en particular por la preponderancia que tiene y tendrá aún más la llamada Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés).
La idea de reemplazar al ser humano por máquinas no es nueva, ya que se viene hablando de ello no solo en las obras de ciencia ficción, sino también durante el influjo de cada revolución industrial precedente por parte de varios pensadores. Es así que durante mucho tiempo se pensaba que la máquina desarrollaría las labores del hombre a tal punto que lo haría obsoleto en términos productivos y económicos, reduciendo,(2)por consiguiente, su papel como productor-consumidor en la vida social.

Pero las máquinas inventadas no tenían el propósito de competir de igual a igual o directamente con el hombre, sino liberarlo de las tareas más rutinarias o peligrosas, permitiéndole, de este modo, desempeñar otro tipo de oficios. Al fin y al cabo cada nueva máquina introducida al sistema de producción requería mecánicos que la reparen, tareas de mantenimiento progresivo, y nuevas piezas que debían ser diseñadas y fabricadas por inventores y trabajadores manuales. La máquina entró entonces a complementar las labores humanas, incrementando la productividad hora/hombre como ha venido sucediendo hasta la fecha.


Lo mismo ocurrió con la transición del campo a las ciudades que realizaron millones de trabajadores inicialmente agrícolas para luego convertirse en operarios de fábricas, y tras el ingreso de las computadoras a las oficinas.En ambos casos el cambio fue gradual pues dio tiempo a la población de asimilar el manejo de la nueva tecnología, previo proceso aprendizaje que se realizaba en las mismas fábricas u oficinas. Entre la segunda y tercera revolución industriales el hombre contó con tiempo para prepararse, lo que no le brindará –ni le está brindado- la Cuarta Revolución Industrial, también distinguida por la rapidez o velocidad con la que se producen los cambios.
Esta revolución presenta como seña de identidad a la Inteligencia Artificial (IA), capaz de realizar tareas que demandan gran o mediana especialización humana, conocimientos, procesamiento de datos e información, así como toma de decisiones basadas en evaluaciones desarrolladas por complejos programas informáticos (algoritmos). Es así que la IA se postula como principal sustituta del hombre en diversos oficios, y no solo los mecánicos o manuales, sino también los que requieren habilidades específicas o un grado de conocimiento superior. En ese sentido nadie podrá asegurar que tendrá empleo en el futuro, resida o no en una nación desarrollada.
La lógica de esta tecnología se halla en la matriz de pensamiento económico que rige a las empresas: la teoría de la maximización. Siendo esta su ‘leitmotiv’ encontramos en ella la causa principal que explica todos los cambios producidos y los que están por producirse. De ahí que la razón de ser de una empresa sea relativamente simple de explicar: producir utilidades o ganancias para el dueño o titular de la misma. En la economía moderna los titulares de empresas son los accionistas que esperan recibir dividendos de manera periódica para mejorar su posición dentro de la sociedad. En otras palabras, son los denominados rentistas de capital o capitalistas a secas. Ellos por lo general satisfacen una necesidad existente con un nuevo producto, o crean nuevas necesidades en los consumidores que estos no sabían que tenían hasta la introducción del nuevo producto. Su misión consiste básicamente en obtener la mayor cantidad de unidades monetarias del resto de la sociedad, esperando que el resto de la sociedad se las entregue de manera voluntaria, y si es factible, de manera compulsiva.
Algunas de las necesidades creadas por los capitalistas presentan características típicas de las adicciones, como la necesidad de fumar cigarrillos, beber alcohol, apostar en casinos o tragamonedas, jugar videojuegos, etc. De modo que cuanto mayor sea la necesidad del consumidor o su nivel de dependencia por un determinado producto,(3)mayor será la ganancia del capitalista generador de dicha necesidad.

Esto lo podemos apreciar concretamente en casos como la comercialización de opio en China durante el siglo XIX, cuyo mercado se disputaron principalmente Inglaterra, Holanda, Portugal y Francia. El opio, siendo una droga muy potente y adictiva, produjo un mercado cautivo que se volvió monodependiente del producto introducido por comerciantes occidentales.

Millones y millones de chinos se volvieron adictos al opio y el país, desarticulado, entró en una severa y prolongada crisis de la que salió tras expulsar a los invasores japoneses al final de la Segunda Guerra Mundial con el ascenso de Mao Zedong al poder.
Sin remontarnos tanto podemos citar el caso de las pastillas comercializadas como Daraprim, que se usan para tratar la toxoplasmosis, vendidas por Turing Pharmaceuticals, una compañía con sede en Nueva York, que adquirió los derechos para Estados Unidos. Turing Pharmaceuticals pertenece a Martin Shkreli. Producir cada pastilla cuesta US$1, y se vendía originalmente por US$13.50, pero pasó a venderse en 2015 a US$750, un 5.000% de aumento en el precio de un medicamento utilizado por enfermos de VIH/SIDA. Shkreli fue acusado de “avaricia corporativa”, “capitalismo rampante”, etc., por diversos sectores de la prensa, la sociedad y la política. La Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América, la Asociación de Medicina para el VIH y otras instituciones del mundo de la salud expresaron en una carta abierta a la empresa urgiéndole a reconsiderar su decisión. “Este costo es injustificable para la población de pacientes médicamente vulnerables que necesitan este medicamento e insostenible para el sistema de salud”.


Ahora bien, la empresa como actor económico preponderante busca maximizar la ganancia obtenida durante el proceso de producción y comercialización de sus productos, esto es, conseguir mayores ingresos que aseguren no solo una mayor renta a sus dueños o titulares, sino su supervivencia en un mercado competitivo, incierto y cambiante. Con más recursos económicos disponibles la empresa puede planificar mejor su futuro y desarrollar nuevos productos que satisfagan las mismas u otras necesidades de los consumidores. De esta forma garantiza su supervivencia en el mediano o largo plazo.
Pero para lograr ello debe ser mucho más eficiente en el uso de los recursos o factores involucrados en la producción, de ahí que efectúe recortes periódicos de personal para ajustarse a sus necesidades y las condiciones reinantes en el mercado. La introducción de nueva tecnología en sus líneas de producción y desarrollo le permite prescindir del factor humano, o mejor dicho, del trabajador común y corriente para ahorrar costos laborales y otros rubros asociados al factor trabajo. Así, por ejemplo, a una máquina o programa inteligente no se le paga, no enferma, no recibe vacaciones, no percibe utilidades, no promueve huelgas, no tiene falta de motivación, no se cansa, no requiere cumplir con cierta normativa de seguridad e higiene laboral, no busca mejores condiciones de trabajo, no se sindicaliza, etc.

Entonces tiene sentido para la empresa, desde la lógica de la maximización, adquirir máquinas o programas informáticos que reduzcan significativamente sus costos de producción, así como sus gastos corrientes.(4)
Recordemos también que la empresa no tiene como objetivo central, ni siquiera secundario, el hecho de crear empleos -que los crea, qué duda cabe-, pero por necesidad y no porque realmente lo desee. La empresa como unidad económica de producción no es una agencia de empleos ni mucho menos una beneficencia. Cuando ofrece plazas laborales para determinadas tareas o funciones es porque debe cubrirlas para continuar produciendo y aumentar o mantener la ganancia del capitalista. Las empresas no le hacen ningún favor al trabajador al darle empleo temporal o permanente, sino que satisfacen una necesidad esencial ligada al giro de su negocio o core business. Esto debemos tenerlo siempre presente.
Las empresas son promotores de este cambio disruptivo en la manera de producir que experimenta la humanidad. Este cambio se gesta principalmente en laboratorios universitarios y centros especializados de investigación de grandes corporaciones multinacionales que buscan soluciones más eficaces y eficientes a los problemas que tienen las empresas en su búsqueda por ganar mayor participación de mercado y competitividad. No es que piensen originalmente en las necesidades humanas básicas, ni en los trabajadores que dejan de prescindir, sino en el desarrollo de nuevos productos que aseguren beneficios inmediatos y apreciables para sí mismas.


Esto nos pone de lleno en el asunto que venimos a plantear: el de la obsolescencia humana. Pero antes de tratarla debemos recordar que los primeros en ser obsoletos han sido -y vienen siendo- los objetos que consumimos. Esto se denomina proceso de destrucción creativa, concepto popularizado por el economista austriaco Schumpeter en Capitalismo, socialismo y democracia (1942) para explicar los cambios introducidos por las cadenas de producción industrial y técnicas correspondientes a la Segunda Revolución Industrial. Schumpeter describe el proceso de innovación que tiene lugar en una economía de mercado en el que los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocio. Para él, las innovaciones de los emprendedores son la fuerza que hay detrás de un crecimiento económico sostenido a largo plazo, pese a que puedan destruir en el camino el valor de compañías bien establecidas.
Con la obsolescencia de los objetos, que son dejados de lado por otros nuevos, de aparente mejor calidad y diseño, el empresario asegura el consumo constante de su producción. Por ejemplo, si antes una cocina, refrigeradora o lavadora duraba toda una vida, ahora estos bienes se reemplazan ni bien sufren un pequeño desperfecto o aparece un nuevo artefacto que ahorra consumo de energía y tiene nuevas funciones. Puede que los productos mencionados no necesitan ser cambiados por encontrarse en perfecto estado y todavía resulten útiles, pero el marketing y la publicidad los torna obsoletos. En el caso de los teléfonos inteligentes desarrollados por Apple, los IPhone, se ha creado tal nivel de adicción que muchas personas forman largas colas durante días esperando el nuevo modelo que lanza la compañía fundada por el fallecido icono Steve Jobs. Tal es la necesidad creada por las agencias y los medios de comunicación que lo útil deja de serlo y pierde valor en muy corto tiempo.(5)

Investigaciones y algunos datos relevantes

Esta obsolescencia que caracteriza a los productos que consumimos, sobre todo los digitales, es ahora propia del ser humano en su faceta de trabajador asalariado o incluso independiente. La obsolescencia, a no dudarlo, será el rasgo determinante y esencial de las presentes y futuras generaciones de seres humanos por el innegable influjo de la tecnología. Esta no solo ha venido a desplazar y destruir empleos, sino a reducir o deprimir los salarios de aquellos que se encuentren efectivamente laborando en otras ramas de la economía. Un reciente estudio elaborado por Dan Acemoglu (MIT) y Pascual Restrepo (Yale), difundido a través del Buró Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, da cuenta del uso de robots en la industria norteamericana durante el periodo comprendido entre 1990 y 2007. En base a dicha investigación, encontraron que la introducción de un robot por cada mil trabajadores reduce la proporción de empleo de la población en 0.18 a 0. 34%, y de los salarios entre 0,25 a 0,5%1.


Asimismo, estos investigadores refieren que esta situación amplió la brecha salarial entre el 1% más rico y el resto de la clase trabajadora. Por consiguiente, ha aumentado de forma sostenida la desigualdad mundial. Ellos no aprecian impactos positivos sobre el empleo en el sector manufacturero. Aseveran que las pérdidas de empleo registradas han sido sustanciales en décadas recientes. Calculan que cuando se utiliza un robot desaparecen 6 puestos de trabajo directos y los salarios caen abruptamente. Se estima entre 360 y 670 mil la pérdida de empleos en el sector automotriz y conexos en Estados Unidos.
En el libro “La Segunda Era de la Máquina” (The Second Machine Age) de Erik Brynolfsson y Andrew McAffe, publicado en 2014, este último desarrollador del archipopular antivirus que lleva su nombre, se sostiene que nunca hubo mejor momento para ser un trabajador con habilidades especiales o tener la educación apropiada, porque esa gente podrá usar la tecnología para crear e introducir valor; pero será el peor momento para ser una trabajador con habilidades ordinarias, porque los robots y programas y otras tecnologías digitales desarrollarán las mismas tareas que estos y superarán sus habilidades. Los robots, entonces, compiten directamente con los seres humanos en la producción y realización de diferentes tareas.


Esta preocupación es compartida por el Banco Mundial (BM), cuyo presidente, Jim Yong Kim, afirma que la tecnología está eliminando empleos y deprimiendo los salarios en las economías más avanzadas. En concreto menciona que incluso las economías emergentes perderán alrededor de dos tercios (2/3) de empleos actuales debido a la automatización de los procesos productivos. Estos empleos no regresarán pese a las promesas populistas de algunos líderes mundiales, como Donald Trump, de reconstituir la base industrial automovilística y siderúrgica de Estados Unidos. El jefe del Banco Mundial señala, en base a cifras de la OMC (Organización Mundial del Comercio), que solo el 20% del trabajo se ha perdido por el libre comercio y el resto por la(6)automatización.

De modo que el enemigo del crecimiento y desarrollo social es interno y no externo como sostienen algunos políticos de derechas e izquierdas.
El caso que más preocupa es el de China, la segunda economía mundial, donde cerca del 77% empleos se verán afectados, según Yong Kim, quien realizó estas declaraciones en el marco de la conferencia de primavera de la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI). China es en la actualidad el mayor importador de robots industriales, muchos de estos fabricados en Alemania, Japón y Estados Unidos. En la provincia de Guandong, centro de su desarrollo industrial, se estima que para el 2020 el 80% de sus factorías serán automatizadas, sustituyendo con ello a millones de seres humanos. En China una empresa de capital taiwanés dueña de fábricas dedicadas a ensamblar tabletas y teléfonos inteligentes espera eliminar 500 mil empleos en 3 años por medio de la automatización. ¿Podrá el régimen “comunista” sostenerse ante cambios socioeconómicos tan abruptos? ¿No representa esto una amenaza al orden imperante en el gigante asiático?
En el Reino Unido, por ejemplo, el Instituto para la Investigación de Política Pública (IPPR, por sus siglas en inglés) considera que los trabajadores menos habilidosos serán irremediablemente desplazados. En total estima que peligran más de diez millones de empleos. La dificultad de adaptarse al nuevo entorno social, económico y productivo será la tónica en el mundo moderno. Esta transformación del mercado de trabajo implica, tan solo en Londres, que el 39% de trabajos se vean afectados. Este Instituto dice que se requerirán miles de millones de libras para reentrenar a la fuerza laboral. Los sectores más impactados serán el del transporte, manufactura, retail, hospitales, atención al cliente, entre otros. En suma uno de cada tres empleos peligra en Reino Unido en los próximos años.


La Universidad de Oxford, por su parte, estima que un 47% de los empleos serán automatizados en los próximos 20 años y destaca la ausencia de políticas públicas y planes para afrontar este grave problema social. El desafío no tiene parangón y hay mucha incertidumbre sobre lo que ocurrirá realmente. La velocidad del cambio, anticipada por Alvin Toffler, está arrastrando a muchos trabajadores. Las siguientes generaciones podrían ser generaciones pérdidas como la española tras la crisis financiera e inmobiliaria de 2008 si las economías desarrolladas y no desarrolladas no toman en serio la situación.
De la misma opinión es Art Bilger, investigador de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, quien pronostica mayores pérdidas de empleo por la inteligencia artificial, robots y otras tecnologías innovadoras. Él considera que el 47% de la pérdida de empleos se producirá en los próximos 25 años y ningún gobierno está preparado para ello, tal como mencionó a la revista The Economist.
Richard B. Freeman, autor de “Quién sea dueño de los robots gobernará el mundo” (2015) refiere que la robótica, la gran protagonista de la vida del futuro, se divide en dos clases de máquinas o sistemas mecánicos capaces de desarrollar tareas automáticas: los robots industriales empleados en el sector automotriz, químico, plásticos, alimentos,(7) minero, etc.; y los robots de servicio, adaptados para labores logísticas, médicas, agrícolas, limpieza, construcción, uso doméstico, asistencia ejecutiva, etc. Del primer tipo existen cerca de 1,5 millones y del segundo 4,7 millones.
En la actualidad más de 200 mil robots se incorporan anualmente al sector industrial, por lo que la pérdida  rondaría en el millón doscientos mil empleos cada año. Y el número irá creciendo. Pero la automatización no solo alcanza a este sector de la economía, sino también al de servicios como call center, atención al cliente, retail, big data, etc.

El software desarrollado para traducciones deja sin empleo a traductores humanos. Los programas contables sustituyen la labor de profesionales de la contabilidad. Los agentes de viaje, una profesión en vías de extinción, ven como desaparecen sus trabajos ya que tres cuartos (3/4) de viajes se planifican vía on line en Estados Unidos.
Por su parte, Edward Felten, profesor de ciencia de la computación en la Universidad de Princeton, revela dos riesgos económicos por el influjo de la nueva tecnología: el desajuste entre las habilidades que tienen los trabajadores y las habilidades que exigirán los trabajos del futuro. El segundo riesgo se aprecia en que la Inteligencia Artificial (IA) puede aumentar la desigualdad económica al incrementar los retornos del propietario del capital y de algunos trabajadores de mayor habilidad.
En Latinoamérica esta situación podría generar una hecatombe social sin precedentes por la escasez de habilidades de los trabajadores y la falta de una red de seguridad social que proteja a los desplazados por la tecnología. La falta de personal altamente calificado no solo limita el crecimiento latinoamericano, sino que pone en tela de juicio su futuro y viabilidad como región emergente. Muchos empleos corren riesgo de perderse si no se adoptan medidas adecuadas.
Se calcula que la PEA mundial (Población Económicamente Activa) alcanza a los 3.422 millones de personas y cada año ingresan 25 millones a la fuerza laboral, el equivalente a la cantidad de habitantes de la Ciudad de México o Distrito Federal. Esta cantidad representa la mitad de la población mundial. Dentro de la PEA actual destaca la falta de trabajadores suficientemente preparados para ocupar las nuevas plazas que va creando la economía, hecho que se hace notar tanto en economías avanzadas como emergentes.


El Banco Mundial alertó que la pérdida de empleos en Estados Unidos y Europa será del orden del 50 al 60%.

La automatización será rápida, como ningún otro proceso anterior, y problemática, por lo que deberán crearse nuevos empleos.

La capacitación, reconversión laboral o reentrenamiento será difícil, lenta y costosa porque nunca antes tanta gente tendrá actualizar sus conocimientos y desarrollar nuevas habilidades. La posibilidad de adaptación de la mayoría de la población es muy baja debido a las diferencias formativas y educativas existentes. Esto incrementa una brecha mayor entre las clases sociales en las naciones desarrolladas y no desarrolladas.
El desplazamiento laboral asociado a la irrupción de la tecnología por automatización generará indudables ahorros a las empresas, sobre todo laborales; pero perderán mercado al reducirse el tamaño de este, es decir, al contraerse notablemente la demanda interna por empobrecimiento y caída de ingresos de los trabajadores.(8)


El sector del retail o comercio minorista en centros comerciales, por ejemplo, viene siendo arrasado por el crecimiento incesante de Amazon, portal de compras y entrega de productos a domicilio.

El catálogo de Amazon es tan amplio que compite directamente con supermercados, tiendas por departamento, boutiques, tiendas de electrodomésticos, bazares, librerías, equipamiento deportivo, etc. Su auge obligó al cierre de centenares de centros comerciales en Estados Unidos, Reino Unido y España. Con el cierre de cada mall o establecimiento comercial crece el desempleo y las quiebras empresariales y personales.
El desplazamiento laboral implica que los trabajadores reemplazados por máquinas y programas inteligentes ocupen puestos menos calificados, y por consiguiente reciban salarios inferiores a los que venían percibiendo. Esto se aprecia en muchos sectores en el presente, pues hay gente sobrecalificada realizando labores mecánicas o repetitivas, sobre todo en el caso de estudiantes universitarios o egresados británicos, franceses, norteamericanos y españoles que no encuentran trabajo adecuado para el que se prepararon en un primer momento.


En el caso de la pérdida de empleos directos nos referimos a aquellas labores que serán realizadas exclusiva o mayoritariamente por máquinas por ser más eficientes, rápidas, precisas y baratas que un trabajador común. Las máquinas se actualizarán de manera continua para desempeñar nuevas funciones o labores, o mejorar su rendimiento en las tareas actuales por medio de la actualización de su software. Con ello la máquina podrá perfeccionarse en cuestión de segundos, lo que en que el caso humano demoraría semanas, meses o años de entrenamiento y capacitación.


No podemos olvidar o dejar de lado la pérdida de empleos indirectos por desplazamiento laboral o pérdida de empleos directos, ya que los menores salarios percibidos por los primeros y la falta de ingresos de los segundos también reducirán la demanda por otros bienes y servicios. Pensemos por un instante que los analistas financieros de Wall Street pierden de golpe sus empleos y para sobrevivir deben realizar tareas menos complejas para las que estudiaron. Si ello ocurriese, alterarán ineludiblemente su patrón de consumo de bienes y servicios porque no tendrán el nivel ingreso anterior, cuando se encontraban adecuadamente empleados. Esto generaría un efecto negativo sobre otros sectores de la economía, dejando a mucho más gente sin empleo. La reducción de la demanda interna, por los factores antes señalados, producirá una posible una contracción del comercio mundial o internacional, y también una disminución de los estándares de calidad de vida en muchos países desarrollados y no desarrollados.


En ese orden de ideas, los sectores tecnológicos no podrán absorber a los desocupados porque exigen altas habilidades y calificaciones en sus trabajadores. Los conglomerados o holdings digitales no se caracterizan por ser grandes empleadores, ya que en promedio una compañía de alta tecnología de alcance global emplea a un promedio de 600 a 700 trabajadores. Por ejemplo Instagram, vendida en 2012 por más de mil millones dólares tenía 30 empleados cuando fue adquirida. YouTube tenía poco más de 700 trabajadores cuando fue comprada por 1650 millones de dólares. El gigante Google, ahora(9)reorganizado como Alphabet para agrupar a una serie de empresas del grupo (en total 79) emplea a un total de 65 mil personas; pero si dividimos dicha cantidad entre el número de empresas que la integran, cada una con productos diferenciados y especializados, resulta que el promedio por empresa ronda los 770. Siendo las empresas tecnológicas las que ocupan los primeros lugares dentro del índice Dow Jones de cotización bursátil, encontramos que las firmas más capitalizadas del planeta emplean a mucho menos gente que las empresas del sector industrial o de servicios como las petroleras, automotrices, bancos y seguros.


De otro lado, recientemente New York Times difundió una noticia relacionada con la utilización de inteligencia artificial en una corte de Wisconsin en la que un programa informático –basado en algoritmos- ayudó a condenar a un procesado. El asistente digital procesó información, analizó datos y patrones de conducta del acusado, arribando a la conclusión que debía ser condenado. La IA en cuestión lo identificó como un sujeto peligroso para la sociedad. En este caso se confió en la IA para tomar decisiones relevantes dentro del sistema judicial estadounidense, lo que pone en entredicho la relevancia de la evaluación humana en la apreciación de conductas criminales o potencialmente criminales. ¿Serán necesarios más adelante jueces, fiscales, peritos y jurados para llegar a la verdad, impartir justicia y proteger a la sociedad?
Otro caso donde la tecnología promete saltos cualitativos es en la práctica de la medicina, pues investigadores en robótica de la Universidad de Utah desarrollaron un robot capaz de realizar una cirugía al cerebro 50 veces más rápido que el cirujano más experimentado. En concreto el robot puede terminar una operación al cerebro en 2.5 minutos, lo que no solo reduce costos y el error humano, sino que logra una precisión imposible de alcanzar por los cirujanos. El robot tiene un costo de 100 mil dólares en la actualidad, pero a medida que se produzca en serie su precio bajará ostensiblemente. Su costo desde ya es mucho menor a lo que invierte una persona en educarse en las facultades de medicina. El robot ha sido diseñado para realizar cirugías en la espina dorsal y reemplazos de cadera.
Un ejemplo adicional es la utilización de un robot policía denominado MARCbot (Robot Multifunción Ágil por Control Remoto), que en julio de 2016 abatió a un sujeto que mató a cinco policías en la ciudad de Dallas, Texas. MARCbot fue empleado para eliminar a Micah Johnson, que se había atrincherado para disparar contra la policía mientras se realizaba una marcha de protesta por la muerte de dos afroamericanos a manos de agentes policiales. Inicialmente MARCbot fue diseñado para ejecutar operaciones militares en Iraq y Afganistán. El Ejército de EE.UU. llevaba una década utilizándolo.
MARCbot, según la BBC2, “tiene el tamaño de un cortacésped, consta de cuatro ruedas u orugas unidas por un chasis que soporta una batería de seis horas de duración, una cámara giroscópica, un altavoz, un micrófono y un brazo mecánico. Los operadores lo manejan vía remota con un mando y una pantalla”. En Dallas, MARCbot eliminó a(10)Johnson mediante un explosivo mientras abría fuego con un rifle de asalto cerca de un estacionamiento junto a las oficias de la sede policiaca. “Pueden llevarlo hasta donde el terreno lo permita y mirar a través de la cámara, usar su brazo para mover objetos sospechosos, activar cargas explosivas o interactuar con alguien a través del parlante y el micrófono”, de acuerdo a la BBC.



Posibles alternativas o soluciones


Desde el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apuestan por la preparación para los trabajos del futuro. Sin duda habrá nuevos empleos, de los que seguramente todavía no alcanzamos a escuchar o imaginar, pero serán altamente especializados, acorde con el mundo que se avecina. Ambas instituciones multilaterales creen que será necesario implementar programas de reentrenamiento, reeducación o reconversión laboral. A la par deberán fomentarse programas para emprendedores que aprovechen algunas ventajas u oportunidades que ofrezca la economía moderna. Estos programas están pensados para el grueso de individuos y familias que compone la clase media, la que de momento tiene más que perder.
Multimillonarios como Carlos Slim y Elon Musk consideran, por su parte, el establecimiento de un salario básico universal sin condicionamiento, a diferencia de los subsidios directos que se reciben en Perú, Ecuador,Uruguay, Colombia y Brasil, por citar algunos ejemplos, donde se entrega dinero a los más pobres a cambio de registrar asistencia escolar y en centros de salud.

En estos países se vincula el subsidio con el desarrollo humano para ayudar a sobrevivir a millones de personas bajo la línea de pobreza y pobreza extrema. Sin embargo, la creación de un salario básico universal se daría para paliar una situación futura o no totalmente manifiesta en la población, porque se otorgaría a todos los ciudadanos independientemente de su ingreso individual.
Este ingreso se recibiría de manera periódica para cubrir necesidades elementales. La intención detrás de la medida es eliminar programas sociales ineficientes y alentar el emprendimiento individual, asumir riesgos, apostar por el reentrenamiento laboral, etc. Países avanzados como Canadá, Finlandia y Suiza otorgan este beneficio. La población, en estos casos, dependerá directamente de los gobiernos para subsistir. La idea no es nueva ya que un economista conservador como Milton Friedman consideró en 1968 darles dinero a los pobres incapaces de conseguir empleo e ingresos suficientes.
Bill Gates, cofundador de Microsoft, considera necesario que los robots paguen impuestos si van a tomar empleos humanos. Sostiene que los robots tributen por los trabajos que quitarán para financiar los subsidios que debe recibir la población desempleada. En todo caso esta sería una solución temporal mientras las personas se van ajustando a cambios tan radicales.
Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos y ex rector de Harvard, se opone al impuesto a la utilización de robots porque afectaría la rentabilidad de las empresas y desincentivaría el progreso. Para él poner un impuesto a la productividad no(11)tiene sentido. Summers, cuyo rechazo es tajante, no ofrece soluciones o posibles alternativas al problema.


Actualmente extrabajadores de las líneas de producción de Boeing, compañía aeroespacial, se preparan en centros académicos para el futuro en el que no serán necesarios o tenidos en cuenta. Se entrenan en robótica ya que sus trabajos serán totalmente automatizados en el corto o mediano plazo. Las habilidades que tenían o desarrollaron durante años son prácticamente obsoletas para el sector aeroespacial. Posiblemente algunos se recoloquen como trabajadores en otros campos que involucre mayor contacto humano como la educación infantil, cuidado de ancianos, las artes, la salud, etc. La robotización plantea escenarios de cambios dramáticos y desempleo persistente.


La revolución en ciernes y la sociedad del futuro


Dado que el factor trabajo dejará de ser importante en la producción debido al auge de las máquinas, este factor saldrá de la ecuación tradicional en la medición de crecimiento o riqueza de un país. Así, cualquier aumento futuro en la productividad se reducirá a la innovación producida en la automatización de la economía, y no a partir de la calificación de la mano de obra asalariada. Esto torna en irrelevante el sistema educativo actual, por lo que deberíamos preguntarnos por el devenir de las universidades. Si los seres humanos no podremos competir con las máquinas, ¿qué sentido tiene entonces invertir en la educación de las siguientes generaciones si no encontrarán trabajo? Todo, desde ya, apunta a un mundo mucho más desigual y caótico que el presente. Entonces las universidades deberán replantear seriamente el tipo de formación académica y técnica que ofrecen, o desaparecerán como los empleos que ahora se ven amenazados. Es probable que la educación sea mucho más especializada en el futuro y dedicada principalmente a la alta tecnología para formar desarrolladores de software, ingenieros de robots, investigadores biológicos, neurocientíficos, etc. Estas son labores mucho más concretas y altamente calificadas a las que la mayoría no podrá acceder por falta de recursos o capacidades personales.
Los trabajadores despedidos o desplazados no migrarán hacia otras labores calificadas, por lo que no hay efectos positivos por parte de la automatización. No solo serán afectados, como sostenemos, trabajadores manuales con estudios inconclusos o secundarios, sino también aquellos con grado universitario o superiores. Los gerentes o managers también sentirán el impacto, tal como lo advirtió Jack Ma, dueño de compañías tecnológicas como Alibabá, quien dijo temer que su puesto no esté asegurado en el futuro.
En el futuro habrá mayor competencia entre las economías nacionales y las empresas por ser más automatizadas, lo que implica menor participación del factor humano en la producción y la economía. Esta presión es inigualable y creciente. Si un país ralentiza o detiene el proceso de automatización, como recomienda el astrofísico Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes del planeta, por temor a que las máquinas(12) sobrepasen las capacidades cognitivas del ser humano, el país perderá a escala global en el comercio y será mucho menos competitivo.


Si bien la introducción de robots reduce los costos de los productos en general, y beneficia al consumidor al hacer más accesible un buen número de bienes y servicios, genera un costo mayor social por la pérdida acelerada de empleos. Los trabajadores desplazados no ayudan a aumentar la productividad de un país y limitan o restringen su consumo de bienes y servicios. Si bien las empresas que emplean robots ven crecer su productividad, el efecto social y general sobre la economía se diluye o neutraliza por este factor. El desplazamiento hacia debajo de la mayoría de trabajadores generará mayor presión social sobre los gobiernos que deberán implementar programas de ayuda permanente para evitar el desamparo de millones de personas. ¿Quiénes, en dicho escenario, podrán comprar los productos si los trabajadores son desplazados y no tienen ingresos propios ni estables?


Lo que está en juego es el destino de la humanidad.

El futuro ya no se vislumbra utópico porque está aquí y es nuestra realidad cotidiana. Y esta nos dice que los robots son más rápidos y precisos que nosotros, aunque no baratos, de momento.

El sector de servicios, que en algunas economías alcanza al 70% de la población económicamente activa (PEA), puede ser eliminado, y con ello la clase media mundial. Un futuro sin clase media implica una clara división entre ricos y pobres. Entre el 1% más pudiente y el 99% sobreviviente y poco adaptable a los cambios y retos que representan las máquinas. Esto supone un claro desafío a la viabilidad de los Estados, y una amenaza mayor a la encarnada por el cambio climático y la carrera armamentista desatada entre las grandes potencias. Lo que se aprecia es un recrudecimiento de la desigualdad y un aumento de la pobreza. La meta de Naciones Unidas de acabar con este mal para 2030 quedará hecha añicos por la dura realidad.


Si la clase media desaparece del panorama se habrá acabado la promesa de la movilidad social para las clases inferiores o más pobres. Esto traería abajo cualquier sueño, ideología, expectativa o paradigma sobre el progreso, especialmente de la propaganda ampliamente difundida por think thanks occidentales y el Banco Mundial y el FMI de que nos encontramos, hasta hace poco, en el mejor momento de la historia al haber reducido los niveles de violencia, miseria económica y aumentado el promedio de vida. No es sostenible un mundo donde la gente no pueda adaptarse con la velocidad que se requiere para sobrevivir en él. Los cambios que introduce la inteligencia artificial solo prometen mayor inestabilidad política, económica y social. Este fenómeno puede desencadenar estallidos o convulsiones sociales en todas partes.

Tal vez los Estados se vuelvan más represivos para contener las protestas y todo foco de posible disidencia. Es decir, un retorno a las autocracias del pasado o al ‘Big Brother’ que todo lo ve, anticipado brillantemente por Orwell en 1984.
¿Qué podrían hacer las personas en un entorno tan hostil y desesperanzador? ¿Tendrán incentivos emocionales para seguir educándose? ¿No deberían ahorrar lo suficiente para un futuro tan desolador? Para el 2030 se cree que la automatización estará(13)asentada en la economía como fuerza o factor dominante. Esto se producirá dentro de 13 escasos años, impactando en todas las actividades productivas.


¿Qué sucedería si la inteligencia artificial se sale de control y vuelve tan autosuficiente y poderosa que decida prescindir de nosotros como raza? ¿Qué pasaría si no podemos controlar su crecimiento y verificar sus procesos y decisiones? Hay que tener en consideración que la IA está diseñada para aprender de manera autónoma y ser capaz de enseñar a seres humanos y a otras máquinas. La IA tomará decisiones sobre la identificación de personas, evaluación crediticia, seguridad en terminales y aeropuertos, control de sistemas de armas sofisticadas, realización de intervenciones quirúrgicas complejas, suministro de dosis de medicinas a pacientes, etc.
Los países que cuentan una red de seguridad social se encuentran mejor preparados para asistir a la población desempleada. Este es el caso de Europa, siempre que no se desmantele el oneroso estado de bienestar, consistente en salud universal, seguridad social, educación gratuita y programas para niños. Ante el inminente desempleo estructural por la transformación del aparato productivo, y la irreversibilidad del fenómeno estudiado, se pronostican cambios radicales y acelerados. En el pasado la mecanización costó empleos, siempre, pero creó otros. Pero esto ya no será así pues las máquinas no serán complementarias a las labores humanas.


La llegada de la modernidad implica desempleo masivo, caída del ratio de seguridad social, quiebra del sistema de pensiones, pérdida de ahorro, contracción de la demanda interna y aumentos sostenidos de deuda pública. Los mayores beneficiados serán los que actualmente se posicionan en el 1% más rico de la población mundial. Para 2035 la mayoría de empleos que conocemos serán obsoletos. Lo que nos espera es mayor militarización en las calles y estados de emergencia permanentes o continuos para mantener el orden, con la consiguiente pérdida de derechos y libertades fundamentales. Será el fin de la democracia occidental tal como la conocemos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no se cumplirán en este escenario. Desde ya apreciamos a un Estado policía, en lugar de uno benefactor y garante de derechos, toda vez que un londinense en promedio es monitoreado o seguido por unas 180 cámaras al día; y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA de Estados Unidos) revisa correos, registros de llamadas, movimientos bancarios y actividad en redes sociales de la población mundial a su antojo, con la venia del Congreso norteamericano.


Recientemente Stephen Hawking hizo un llamado a los gobiernos para detener la marcha de la automatización o robotización de la economía. Sostiene que la inteligencia artificial no guarda relación con la que interactuamos diariamente a través de vehículos automatizados, procesos de selección de publicidad en Facebook (ad sense) o el asistente Siri, de Apple. Hawking, sin embargo, ve efectos positivos en que la IA puede ayudar a erradicar enfermedades, prolongar la vida, mejorar la atención de pacientes, etc., pero crea a la vez un número de pobres sin precedentes. La IA crea oportunidades únicas y problemas únicos bajo su punto de vista.

Pero ve con preocupación la transición hacia una economía dominada por las máquinas, en la que tengan control sobre muchas decisiones importantes.(14)

 

 1 Daron Acemoglu y Pascual Restrepo. Robots and Jobs: Evidence from american labor market, march 2017.

2-http://www.bbc.com/mundo/noticias-36751451?ocid=socialflow_facebook

6 http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/informe-anual-de-la-omc-2016-perspectivas-2017-2018.html

7 https://www.google.de/search?q=robots+industriales&client=firefox-b&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwi-z_zHiYnVAhUI6RQKHax9CQsQ_AUICigB&biw=2556&bih=1338

8 http://eleconomista.com.mx/industrias/2014/10/28/las-dos-caras-automatizacion-industrial

9 https://de.wikipedia.org/wiki/Alphabet_Inc.

10 http://heavy.com/news/2016/07/dallas-swat-robot-bomb-kill-micah-x-johnson-first-lethal-use-explosive/

11http://larrysummers.com/2017/03/07/robots-are-wealth-creators-and-taxing-them-is-illogical/

14 http://www.abc.es/tecnologia/informatica-software/20141202/abci-stephen-hawking-peligros-inteligencia-201412021837.html

 

 

La cuestión norcoreana: ¿riesgo de una hecatombe nuclear?

 



En las últimas semanas ha revivido un viejo conflicto heredado de la Guerra Fría: el de la Península coreana.

Vientos de guerra soplan de nuevo en dirección a la región Asía-Pacífico, donde tiene lugar el grueso de la producción manufacturera del mundo y también el mayor flujo comercial, además de ser epicentro financiero por las ciudades de Tokio, Hong Kong, y Shanghái, y de la fabricación de productos de alta gama tecnológica como teléfonos inteligentes, televisores de pantallas planas, tabletas, computadoras, automóviles electrónicos y otros dispositivos esenciales para las comunicaciones, y que facilitan el ocio y el trabajo.

Al referirnos a Asia-Pacífico estamos hablando de la región más importante del planeta en términos geopolíticos, militares, económicos, culturales y comerciales, ya que concentra a las mayores potencias mundiales como Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Australia.

Al menos desde el inicio del milenio ha desbancado de aquel sitial al tráfico comercial, intelectual y geopolítico del Atlántico, caracterizado principalmente entre por la relación Estados Unidos y Europa.

Este giro se produjo gradualmente tras las reformas en materia económica iniciadas por Deng Xiaoping en China y el consiguiente despegue de otras naciones asiáticas.

En la actualidad más del 60% del PBI y comercio mundial radica en dicha zona geográfica.

De otro lado, el foco de la atención mundial por la seguridad también ha cambiado radicalmente, pues Medio Oriente ha dejado de ser la zona más amenazante para los intereses occidentales, siendo ahora, y con toda claridad, la región Asia-Pacífico.

 

Y no solo por el avanzado estado del programa nuclear norcoreano, que también comprende el desarrollo misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar a Japón y las islas de Hawái, sino por el sostenido crecimiento militar y tecnológico de China, segunda potencia mundial en términos económicos, país que ha incrementado notablemente su presupuesto de defensa, situándose todavía por debajo del que asigna anualmente EE. UU.(aproximadamente un quinto de este), pero superior al de Rusia, Reino Unido o Francia, otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, por citar algunos ejemplos.


Una primera lectura de la tensión que experimenta en estos momentos el mundo es que es China, y no Corea del Norte, el objetivo central de la estrategia estadounidense.

En ese sentido, la nuclearización promovida por Pyongyang solo sirve de pretexto para una intervención más decidida de las fuerzas norteamericanas en la zona de influencia de China.

Esta cuestión se encuentra íntimamente ligada al reclamo de soberanía por parte de China de un área marítima donde piensa expandir su dominio territorial.

En concreto nos referimos al Mar del Sur de China (El mar de la China Meridional), donde también existen reclamos territoriales por parte de Filipinas, Malasia, Vietnam e Indonesia.

 Además, por si fuera poco, China considera a Taiwán una provincia rebelde, separada tras el ascenso de Mao al poder; y mantiene una disputa diplomática con Japón sobre el dominio de islas en el extremo sur de Okinawa. 

Estos problemas han aumentado debido al expansionismo chino sobre el Mar del Sur de China, donde la nación asiática ha construido islotes artificiales aprovechando arrecifes para levantar bases navales y aeródromos militares fuertemente defendidos con sofisticados sistemas antiaéreos y aviones de combate de fabricación rusa y nacional.

 China se viene posicionando entonces en una vasta área mucho tráfico marítimo y por consiguiente de relevancia comercial, y en la que posiblemente se hallen importantes reservas energéticas de gas y petróleo en el subsuelo marino.

 El expansionismo chino no solo cuestiona el liderazgo de Estados Unidos sobre la región, sino que afecta los intereses territoriales o de domino marítimo de países aliados como Japón, Taiwán y Corea del Sur.

China ha ganado mucho terreno en el ámbito económico en la última década, siendo ahora el principal socio comercial de muchos países de Asia, Latinoamérica y África.

Además se ha constituido en financista de grandes proyectos en industrias extractivas, infraestructura y adquisición de equipos militares por terceros países.


Todo esto –lo anterior- pone en entredicho la supremacía de la potencia norteamericana en el siglo XXI, y se convierte en la razón principal que explica la presión ejercida sobre Corea del Norte para que desmantele su programa balístico y nuclear a través del envío de la flota encabezada por el portaviones Carl Vinson, un portaaviones nuclear, y nuevas sanciones que podrían ser aplicadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El “peligro” norcoreano sirve de excusa para que EE. UU. aumente su presencia aeronaval en la zona e instale el más moderno sistema antimisil del mundo en Corea del Sur.

Para los entendidos en la materia, tanto China como Rusia ven con gran preocupación el despliegue de THAAD, un sistema diseñado para derribar misiles intercontinentales su fase terminal por medio de impacto cinético.

Esta preocupación radica en que EE. UU. podría – en teoría- contrarrestar los ataques de potencias rivales, pudiendo a la vez infligir enormes daños sobre blancos estratégicos en territorio enemigo. 

Paradójicamente, ante la práctica históricamente intervencionista de EE. UU., varias de cuyas actuaciones se produjeron al margen de autorizaciones y resoluciones del Consejo de Seguridad, Corea del Norte ha encontrado en el desarrollo de su programa de misiles y nuclear la principal garantía contra un ataque norteamericano, prueba de ello son los ejemplos de Libia, Siria e Iraq, cuyos programas nucleares fueron detenidos por ataques israelíes en el segundo y tercer caso, y el primero por decisión de Gadaffi a fin de evitar una segura intervención de la OTAN.

Los ensayos de misiles desde tierra y submarinos y las pruebas nucleares realizadas desde 2009, revelan una capacidad de Pyongyang de causar daño a Corea del Sur y Japón, protegidos militarmente por Washington desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

China ha expresado su oposición a nuevas pruebas norcoreanas para rebajar la tensión y las pretensiones de los halcones del Pentágono. Sin embargo, es poco probable que Corea del Norte suspenda o elimine su programa nuclear, su principal carta de negociación de cara a futuras conversaciones con Washington.

En la medida que Kim Jong Un, líder norcoreano, mantenga el potencial disuasorio, podrá obtener ciertas concesiones como el relajamiento de las sanciones económicas y diplomáticas que pesan sobre su país.

La frontera más militarizada del planeta, la que divide en el paralelo 38° a Corea del Sur de Corea del Norte, establecida en 1953, se convierte así en el centro de la atención mediática mundial, donde no solo están en disputa dos naciones hermanas, una regida por el libre mercado y la democracia representativa, o mejor dicho, por el gobierno de las grandes corporaciones auspiciadas por el Estado o chaebol como Samsung, Hyundai y LG; y la otra por una dictadura de partido único donde el líder supremo toma todas las decisiones concernientes a la defensa de la nación.

Esta división ideológica, política y económica se mantiene desde la década de los 50 a través de una tregua forjada tras la Guerra de Corea, donde intervinieron además la URSS, China y Estados Unidos.  
A China nunca le ha interesado la idea de una reunificación entre las dos coreas porque sería parecida a la alemana tras la caída del Muro de Berlín, es decir, una del tipo favorable a los intereses occidentales.

Se da por descontado que Corea del Norte sea absorbida económica y políticamente por el Sur, que asumiría el gran costo de la reunificación y el desarrollo socioeconómico de su rezagado vecino del norte.

Occidentalizar la Península coreana solo aumentaría la presencia norteamericana en la zona, ya que EE. UU. estaría en las fronteras de la propia China.

Es casi seguro que EE. UU. nunca llegue desmantelar sus bases militares ni reduzca su cooperación estratégica con Corea del Sur, aun cuando Corea del Norte colapse, desactive sus reactores y armas nucleares como parte de un acuerdo de reunificación.

Este escenario es factible, pero de ningún modo deseable para los intereses geopolíticos chinos.
Lo que debemos preguntarnos ahora es si EE. UU. está dispuesto a realizar ataques preventivos sobre posiciones norcoreanas, lo que supondría la posible utilización de armas nuclearespor primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Hay que tener en cuenta que dicho país cuenta con las armas para invadir a su vecino en caso de guerra. No se trata del indefenso y golpeado Iraq de Hussein (debilitado por la agotadora guerra contra Irán, el enorme peso de su deuda y el declive del precio del petróleo), ni de la Libia de Gadafi (que desmanteló su programa nuclear y se abrió comercialmente a occidente), pues las tropas de élite norcoreanas se han preparado para dicho evento.

Aún cuando gran parte de su arsenal no sea moderno y tenga el rótulo de vintage – en su mayoría de las décadas de los 50, 60 y 70 – dispone de suficientes piezas de artillería de largo alcance para reducir a escombros a Seúl en unas cuantas horas.

De momento EE. UU. viene concentrando numerosas fuerzas en el área, donde hay patrullas de submarinos nucleares con misiles crucero Tomahawk y destructores Aegis con capacidad de interceptar proyectiles convencionales o nucleares.

Es probable que la Marina estadounidense llegue a desplegar dos grupos de portaaviones adicionales (se mencionaron al Roosevelt y al Nimitz como candidatos, y además cuentan con el Reagan en Japón) y la Fuerza Aérea envíe escuadras de cazas invisibles F-22, F-35 y bombarderos estratégicos como el B-2 antes de considerar un ataque. Esto podría tomar entre dos o tres semanas más, pese a que el poder de fuego norteamericano en la zona es considerable.

El presidente Trump ha dejado el asunto en manos de sus asesores militares al desconocer este tipo de cuestiones, como lo ha reconocido públicamente en algunas entrevistas.

Trump ha brindado total libertad a sus comandantes para adoptar las decisiones necesarias en materia de seguridad nacional, lo que disuelve los controles ejercidos durante las últimas administraciones por funcionarios civiles.

Sin mayores restricciones que las de su propio juicio y la evaluación de riesgos sobre posibles escenarios, algunos miembros del Pentágono podrían estar considerando la posibilidad de atacar antes de que China logre cierta paridad tecnológica-militar con EE. UU.

La mayor preocupación de estos halcones es el ascenso aparentemente imparable de China y su proyección sobre el Pacífico. Si antes aguardaban que el gigante asiático colapse como resultado del estallido de burbujas financieras, bursátiles e inmobiliarias que todavía amenazan a su economía, ahora no parecen estar tan confiados en que diversos factores internos la pongan de rodillas.

China ha controlado, de momento, la reducción del crecimiento de su PBI, y parece haberlo estabilizado, por lo que podría crecer a tasas todavía interesantes y superiores a las que registra el promedio norteamericano de los últimos años.


Poco se habla sobre el tema de la carrera armamentística desatada hace algunos años atrás en la que las industrias militares han desarrollado nuevos equipos que revolucionan la manera de hacer la guerra.

Se trata de una revolución en el sigilo de barcos y aeronaves de combate, las comunicaciones en red, el cyber espionaje, el apagón electrónico a través del pulsos electromagnéticos, etc.

Todos estos elementos entrarían a tallar un eventual conflicto militar, cuya antesala se conduce por canales mediáticos en desmedro del conducto diplomático.

En el plano mediático, por ejemplo, recibimos informaciones y noticias incesantes sobre el lenguaje utilizado por las partes, las movilizaciones de tropas y diversos ejercicios militares.

Los medios sirven como amplificadores de las declaraciones políticas y de la guerra psicológica iniciada por EE. UU. para provocar determinadas reacciones en sus rivales.

China, por su parte, ha tratado de calmar la situación, pero ha recalcado que no permitirá el escalamiento del conflicto en sus fronteras, toda vez que pondría en peligro su propia supervivencia como nación.

Rusia también ha efectuado advertencias parecidas a través de su canciller y mediante vuelos de bombarderos estratégicos cerca de Alaska.


La situación de momento no es clara porque Trump no tiene una doctrina o línea de actuación internacional como sus antecesores (su secretario de Estado fue CEO de ExxonMobil, la mayor petrolera privada del mundo, y no cuenta con experiencia en el campo de la diplomacia internacional). Por ello no sabemos qué a tenernos en el futuro inmediato.

Lo que sí tenemos perfectamente claro es que EE. UU. ha abandonado su política blanda o ‘soft power’, reemplazándola por una retórica de corte belicista que en lugar satisfacer de los intereses esenciales de múltiples actores internacionales, privilegia exclusivamente los propios, lo que no solo podría desencadenar impases diplomáticos, sino un conflicto sin precedentes y de grandes magnitudes por la naturaleza de las armas que podrían ser utilizadas, muchas de ellas de destrucción masiva como las químicas, biológicas y nucleares.

Ahora bien, si Washington no transforma sus reiteradas amenazas a Corea del Norte en acciones concretas, su imagen se vería seriamente devaluada y no sería tomado en serio por otros países como Irán, cuyo programa nuclear se encuentra aparentemente paralizado a fin de que no desarrolle armas nucleares, esto según el tratado firmado con otros actores de la comunidad internacional, entre los que se encuentra EE. UU., Rusia y la Unión Europea.

EE. UU. se ha embarcado en un juego peligroso al abordar la cuestión norcoreana porque perdería protagonismo en cualquier escenario, sea atacando “preventivamente” a un país con un potencial devastador para sus aliados Corea del Sur y Japón, o cediendo de llano a la presión internacional que le reclama sensatez y ponderación en el caso de todos los intereses involucrados.

En ambas situaciones el liderazgo norteamericano se vería duramente cuestionado, incluso por sus propios aliados, al no poder ser un garante eficaz de la paz o del ‘status quo’ mundial.

La era Trump y Latinoamérica

 

El nuevo inquilino de la Casa Blanca representa una gran incógnita al carecer de una base ideológica como sus antecesores. Esto supone un desafío para los norteamericanos y el resto del mundo porque el carácter imprevisible de Trump podría generar tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y retroceso en áreas como la investigación científica, la protección del medioambiente y los derechos civiles de colectivos y ciertas minorías étnicas.

 

 

trump asume

El triunfo de Donald J. Trump en noviembre último resultó realmente inesperado para la mayoría del mundo, excepto para sus partidarios más acérrimos, aquellos seguidores de la clase blanca estadounidense conservadora, empobrecida y rural que perdió toda confianza o expectativa en el mal llamado “sueño americano” y anhela que EE. UU. sea grande de nuevo (Make America Great Again! fue lema de la campaña presidencial de Trump). Esta base social obrera, cristiana, poco educada y campesina, en la que apoyaron presidentes como Ronald Reagan y George W. Bush, esperaba con ansía un cambio, y eso fue precisamente lo que ocurrió y prometió Trump a lo largo de la campaña presidencial frente a una candidata demócrata que representaba al ‘establishment’ de la clase política afincada Washington D.C.

 

 

Este descontento con el rumbo que tomaba el país para un sector del electorado –tras ocho años de la presidencia de Obama- se trasladó finalmente a las ánforas el día de la elección y el resultado fue la apabullante victoria en el colegio electoral del candidato menos vinculado a la élite política. Ciertamente algo tenía que cambiar y muchos no se percataron de ello. El desgaste natural producido por una administración demócrata que se había quedado sin ideas, apelaba a una retórica vacía y no cumplió la mayoría de sus promesas, produjo el actual giro en la nación más poderosa del planeta.

 

 

Ahora bien, este nuevo escenario plantea una serie de interrogantes en América Latina, y en particular en mi país, Perú, porque se teme que el libre comercio, uno de los pilares del orden económico mundial, establecido tras el Consenso de Washington, puede verse afectado por la aplicación de políticas proteccionistas por parte del presidente republicano. Esto preocupa en demasía a aquellos países cuyo gran socio comercial es Estados Unidos, y también, en efecto, a aquellos que dependen principalmente de la exportación de materias primas o ‘commodities’ a otros mercados mundiales, toda vez que la reciente volatilidad experimentada por la incertidumbre norteamericana afecta directamente sus precios.

 

En el caso concreto de Perú, es preciso mencionar que el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) fue el primer mandatario de un Estado latinoamericano en reunirse con Trump en fechas recientes, algo que todavía no ha podido conseguir el presidente mexicano Peña Nieto tras el impase por su política antimigratoria y la construcción de polémico muro cuyo pago Trump pretende endosarle a México.

 

La visita del político peruano se gestó, según versión de la Cancillería, para afianzar los lazos económicos y diplomáticos entre ambas naciones. Sin embargo, se sabe que Perú fue escogido por su adhesión ideológica a las políticas económicas neoliberales implementadas a principio de la década de los noventa durante el gobierno de Alberto Fujimori, hoy sentenciado por delitos de lesa humanidad y corrupción. Perú ha sido exhibido en distintos foros internacionales como un caso de éxito para demostrar que el modelo económico funciona y puede ofrecer excelentes resultados macroeconómicos y sociales, a fin de combatir la inflación, generar crecimiento sostenido, elevar la calidad de vida, entre otros. Pero la realidad socioeconómica es muy distinta a como la pregona el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), toda vez que el modelo no ha podido reducir las enormes brechas sociales (la desigualdad) y la pobreza extrema continúa presentando resistencia para ser eliminada o reducida.

Si bien Trump todavía no ha definido las líneas maestras de su política exterior, y no parece potenciarla al nombrar como Secretario de Estado a Rex Tillerson, ex director ejecutivo de Exxon Mobil, inexperto en asuntos diplomáticos y geopolíticos, no es desconocido que América Latina ha perdido relevancia en las altas esferas de Washington; salvo por el particular caso mexicano, por compartir frontera con Estados Unidos y presentar desafíos en materia de seguridad por el elevado tráfico de drogas, la venta indiscriminada de armas y el constante flujo migratorio ilegal.

trump muro

 

 

Se especula que el presidente Kuczynski consiguió la cita con Trump por sus conexiones con el sector empresarial norteamericano. PPK (Kuczynski) viene de las canteras universitarias anglosajonas (estudió en las universidades de Oxford y Princeton), trabajó en el mundo de las finanzas corporativas y radicó mucho tiempo en EE. UU. Además estuvo casado con la hija de un miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por Massachusetts. Su trayectoria profesional revela que pasó por el Banco Mundial bajo las órdenes de Robert Mcnamara, ex secretario de estadounidense; y también fue director de importantes de compañías petroleras, siderúrgicas, automotrices, etc. Destaca el hecho de haber participado en la reunión del Club Bilderberg que se realizó en Austria en representación del First Boston Capital en 19881.

 

PPK obtuvo la ciudadanía norteamericana varias décadas atrás, la que le sirvió para operar fondos de inversión o capital privado en jurisdicciones como Delaware, conocido paraíso fiscal norteamericano, donde constituyó sociedades Off-shore para canalizar transferencias regionales entre distintas firmas.ppk usa

 

 

 Las vinculaciones antes descritas presentan a un claro operador de los intereses de los grupos de poder mundiales. Otro  hecho que avala esta afirmación es el ‘lobby’ realizado por PPK para conseguir, mediante influencia política o participación  directa en cargos públicos (antes de ser presidente fue primer ministro o jefe de Gabinete, ministro de  Economía y ministro de Energía y Minas) modificaciones legislativas o contratos para las firmas que representaba como directivo o asesor. Esto lo pudo comprobar The Wall Street Journal en 2007 mediante un reportaje sobre los arriesgados proyectos de Hunt Oil Co., una petrolera de Dallas, Texas, ligada a PPK2.

 

Durante la reunión trascendió que PPK solicitó a Trump facilidades, de parte de la Secretaría de Estado, para que dé visto bueno a la solicitud de venta de material bélico por valor de 660 millones de dólares. Esta operación sería clandestina porque existe un proceso en marcha por parte de las Fuerzas Armadas para adquirir esos equipos previa evaluación del material de los potenciales oferentes.

Pero lo más importante o trascendental de su viaje se produjo cuando acudió a la Universidad de Princeton a recibir una distinción como exalumno destacado. Durante su presentación declaró que Estados Unidos no invierte mucho tiempo en América Latina, a diferencia de otras regiones como el Medio Oriente. “Estados Unidos se enfoca en aquellas áreas donde hay problemas. Como el medio oriente. No invierte mucho tiempo en América Latina pues es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”3, señaló PPK.

perro hechado

Esto pone de manifiesto el vigente complejo de inferioridad de quien, aún en el inicio de la decadencia norteamericana, considera que Latinoamérica es y sigue siendo un patio trasero de EE. UU. Al respecto, el sociólogo e historiador peruano, Nelson Manrique refirió que “(...) el problema (de PPK) va por otro lado. No es el presidente de una nación latinoamericana (con la problemática carga histórica que esto supone en las relaciones con el vecino del norte, precisamente cuando se va a construir un muro para partir en dos a América) el que está hablando, sino un gringo conversando con otros gringos, recurriendo a los tópicos con que los gringos suelen caracterizar a sus vecinos del sur: mascotas a sobrellevar, como “un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita”, o problemáticas, como Venezuela, a cuyo gobierno PPK ha pedido “dar un paso al costado”. PPK va a tener que definir de qué lado está su corazón”4.

 

Las declaraciones de PPK reflejan, sobre todo viniendo de un mandatario, el modo en que somos percibidos y nos concebimos a nosotros mismos frente al mundo. La servidumbre o esclavitud en el país todavía es mental, viejo rezago colonial, pese a los esfuerzos y campañas por reivindicar algunas expresiones culturales nacionales como la cocina peruana, la industria del pisco, importantes yacimientos arqueológicos y costumbres milenarias.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar, las aseveraciones de PPK no causaron mayor repudio o revuelo en la opinión pública nacional, salvo por algunas manifestaciones temporales de rechazo en redes sociales. No se convocaron marchas ciudadanas en señal de protesta ni el presidente fue interpelado por el Congreso. El asunto fue rápidamente olvidado a nivel local; sin embargo, en el ámbito continental el presidente venezolano Maduro reprochó duramente a PPK por tales afirmaciones.

Esto dio lugar a una nota de protesta de la Cancillería peruana y el llamado a consultas del embajador peruano en Venezuela.

 

 

 

 

11988 Bilderberg Meeting Participant List, del portal Public Intelligence. Publicado el 15 de febrero de 2010. Disponible en: https://publicintelligence.net/1988-bilderberg-meeting-participant-list/

2Hunt Family Rushes In Where Big Oil Fears to Tread por Bob Davis. Disponible en:

https://www.wsj.com/articles/SB119808938080039931

3Diario Gestión. PPK en Princeton: “Para EE.UU. América Latina es como un perro simpático que no genera problemas”, del 25 de febrero de 2017. Disponible en: http://gestion.pe/politica/ppk-princeton-eeuu-america- latina-como-perro-simpatico-que-no-genera-problemas-2183131
4Diario La República. De perros, chacales y ratas. Nelson Manrique. Disponible en:
http://larepublica.pe/impresa/opinion/852354-de-perros-chacales-y-ratas

 

 

 
 
poster dia mujer
 
 
 
 Todos somos Mujer(Por César Reyna)
 
Todos somos mujer
no solo por provenir o nacer de una mujer
no solo por querer o amar a una mujer
no solo por ser nuestras mejores amigas o compañeras
no solo por compartir o haber compartido la vida con una.
 
Todos somos mujer
no solo porque la humanidad comenzó a partir de una mujer
no solo porque son nuestras madres, hermanas o amantes
no solo porque son la otra mitad del mundo
no solo porque son el corazón de este planeta.
 
Todos somos mujer
no solo porque siendo pequeños nos alimentaron y cuidaron
no solo porque nos quieren y hacen de la vida en pareja una familia
no solo porque convierten cualquier casa o cuatro paredes
en un hogar.
 
Todos somos mujer
no solo hoy, mañana o pasado
no solo en el presente o futuro,
sino por el resto de nuestra vida
porque desde que amanece hasta acaba el día
todo trata finalmente sobre ellas.
 
Todos somos mujer
no solo por haber sufrido malos tratos
no solo porque sintamos un poco de remordimiento o culpa
no solo porque hayan sufrido mucho acoso
no solo porque se violen sus derechos a diario.
 
Todos somos mujer
no solo porque sean discriminadas en el trabajo
no solo porque ganen mucho menos que sus pares
no solo por mostrar solidaridad con ellas
no solo por ofrecerles nuestra amistad sincera o afecto.
 
Todos somos mujer
no solo porque de adultos nos brindaron sus mejores cuidados
no solo porque todavía nos aman o amaron
no solo por las veces que siempre debimos darles las gracias
no solo por las veces que no supimos pedirles perdón.
 
Todos somos mujer
por todas las cosas que nos dan y nunca les dimos
por todo lo que no hemos podido hacer por ellas
porque nos sentimos siempre en deuda
porque lo hecho resulta todavía insuficiente.
 
Todos somos mujer
porque sin ellas no nos sentiríamos seguros o completos
porque sin ellas seríamos realmente nada
porque sin ellas, benditas sean,
la vida sería mucho más dura y poco llevadera.
 
Todos somos mujer
porque con ellas representamos la unidad
porque a través de ellas descubrimos que somos humanos
porque sin ellas no podríamos ver lo bueno que hay dentro de uno.
 
Todos somos mujer
por las que están
por las que se fueron
por las que ya no están aquí
por la indiferencia social o la violencia cruda.
 
Todos somos mujer
por la cantidad de cosas que ellas hacen
por lo que son y lo que somos
porque todavía hay mucho por hacer y cambiar en nosotros

y porque en el fondo, sin ellas, no podríamos vivir

 

sensibiliza difh sobre no violencia hacia mujeres y ninas 3034c

 

 

Evangelización y conquista de América

 

 

 

El papa Benedicto XVI generó nuevamente polémica estos días al señalar que la Iglesia Católica no necesitó imponerse por la fuerza a los indios y que los nativos americanos recibieron a los misioneros europeos con los brazos abiertos. Esta vez no recurrió a ninguna cita (como la del emperador bizantino) o una mala interpretación de sus palabras como defensa, sino que fue él mismo, con total convicción, quien pronunció esa declaración en suelo brasilero para afirmar que las raíces cristianas de América no presentan ninguna mancha, sino que, por el contrario, sus orígenes son tan puros e inmaculados como los auxilios que procura su religión. En otras palabras, que la evangelización no se valió de ningún crimen (i).

papa brasil

A favor del pontífice se puede decir que reconoció rápidamente que muchos pueblos fueron sojuzgados a la “luz” del credo cristiano, pues mencionó que la evangelización vino acompañada de "sufrimiento" e "injusticias". Tal vez su entusiasmo y el baño de popularidad recibido en tierras brasileñas lo llevó a ignorar semejante acontecimiento (el de la evangelización por la espada); aunque algunos consideran que su visita fue “negativa” pues la participación de los fieles no fue la esperada. Se cree que apenas un tercio de la multitud prevista escuchó al papa en la catedral de San Pablo y en el santuario de Aparecida, ambos en Brasil.

Ese fervor, aunque reducido, jamás podría recibirlo en Europa donde la Iglesia ha venido perdiendo varias batallas y tal vez la “guerra”, es decir, influencia dentro del aparato político y social comunitario, salvo por el penoso caso polaco. La no mención del cristianismo en los textos de la Unión Europea es un síntoma de que la religión cristiana, al perder el espacio de resonancia europeo, puede quedar relegada a ser una confesión exclusiva de países del “Tercer Mundo”. Esto preocupa a muchos en el Vaticano toda vez que la fuerza de una religión se ve amplificada según el tipo o cantidad de naciones que la reciben como creyentes. Así, si el cristianismo queda confinado a una órbita de países escasamente desarrollados (como los latinoamericanos), su participación en los asuntos mundiales quedará reducida al escaso protagonismo que ostentan esos mismos países.

En otros tiempos, mientras el cristianismo era la religión oficial de las cortes españolas y portuguesas, su importancia dentro de la escena internacional estaba directamente relacionada con el apogeo de los imperios peninsulares. Esto sucedía porque la espada, representada por la monarquía conquistadora y beligerante; y la cruz, símbolo del papado, eran los grandes socios de la conquista. Ambos dependían del otro para afianzar la dominación de las nuevas tierras americanas. Mientras la espada garantizaba la superioridad tecnológica y militar de los europeos, es decir, la dominación física de los nativos; la cruz procuraba convertir esa subyugación temporal en una de carácter permanente al destruir cualquier vestigio o antecedente cultural (generalmente religioso) de los conquistados. Así, el sometimiento militar inicial dio paso a uno de tipo cultural muy extendido en el que los viejos ídolos y dioses fueron reemplazados por las nuevas manifestaciones cristianas. La conversión o evangelización de los nativos americanos no solo tuvo propósitos espirituales (la presunta y proclamada "salvación" de sus almas), sino estrictamente políticos, pues pretendía convertirlos a la vez en siervos de la corona española o portuguesa. De esa forma la “la palabra revelada” y el “hierro” colaboraron para convertirse en uno de los aparatos de dominación más efectivos y contundentes de la historia de la humanidad. conquista de america 1

 

 

Ni siquiera siglos más tarde, la adopción de políticas de libre mercado o de liberalización de económica -en la década de los 90- logró algo semejante, pues recibieron -y reciben en la actualidad- numerosos y constantes ataques por no conceder lo que prometieron en algún momento: crecimientos sostenidos, reducción de la pobreza y cierre de las grandes brechas salariales, etc. De ahí que ni el nuevo orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial, que consolidó a EE. UU. como superpotencia mundial, pueda equiparse aún al dominio ejercido por las potencias coloniales.

En ese sentido, solo Roma puede competir con el sistema de dominación colonial en América porque gobernó el Mediterráneo y otras áreas geográficas como las islas británicas, entre otros territorios. La estrategia romana de conquista no tan fue diferente a la de los reinos cristianos pues empleó la paz armada, la denominada 'pax romana' que se fundamentaba en la presencia de legiones (ejércitos romanos profesionales) y de su derecho civil y comercial para facilitar transacciones y negocios entre los distintos puntos del imperio. El derecho vino a cumplir el papel de la religión en determinados asuntos, pero no en todos, desde luego. La clave de la dominación romana radicó primordialmente en su tolerancia religiosa -por la multiplicidad de credos reconocidos-, inclusive dentro de la propia península, ya que con ello no ofendió en demasía a los pueblos conquistados (elemento que luego rescataría Maquiavelo en "El príncipe"). Roma pues ofrecía paz, su “paz”, siempre que todos los pueblos respetaran el orden establecido.

Luego de este breve resumen, llama poderosamente la atención que un hombre de la investidura de Joseph Ratzinger cometa semejante error, ya que España, Portugal y el propio Vaticano, en tiempos de Juan Pablo II, reconocieron públicamente la destrucción de cientos de culturas y millones de individuos a lo largo del terrible proceso de colonización y homogenización cultural que duró poco más de 300 años. Este es un hecho histórico incontrovertible e innegable.

No hace mucho en un congreso de teólogos de la liberación en el Monasterio de Santo Tomás, que reunió al sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, Premio Príncipe de Asturias 2004; el obispo de Chiapas, Samuel Ruiz, y el brasileño Fray Betto, el fraile dominico Miguel Concha, a quienes Benedicto XVI censuró en diversas oportunidades cuando dirigió la Congregación para la Doctrina de la Fe, indicaron en un comunicado: “Han pasado más de 500 años de la conquista y seguimos cargando con una enorme deuda y responsabilidad compartida, estrechamente relacionada con el saqueo, la explotación, el dominio y el sometimiento de América Latina".

La admisión del nefasto papel de la Iglesia en la conquista es compartida por los historiadores más relevantes. Uno de los primero fue el norteamericano William H. Prescott, quien publicó en 1843 “History of the Conquest of Mexico”, y de la cual, según el reconocido historiador mexicano, Enrique Krauze, todas las demás obras son tributarias sobre el tema. Con Prescott nace una visión poco objetiva de la historia latinoamericana y precolombina (en especial de las conquistas de México y del Perú), porque considera a los españoles infinitamente superiores a los nativos americanos en todos los aspectos. Ese enfoque, que partía desde el prisma de los colonizadores, luego superado. Posteriormente se comienza a ofrecer un panorama esclarecedor sobre la violencia ejercida por los españoles, sobre todo en la obra del historiador inglés Hugh Thomas, quien al publicar “Conquest, Moctezuma, Cortés and the fall of old Mexico”, elimina la visión romántica y épica de la saga de Prescott pues recurre a métodos más precisos a los que el historiador norteamericano no tuvo acceso como “fuentes primarias para acercarse al mundo indígena”, según Krauze.

Tanto para Prescott como para Thomas, la conquista fue posible gracias a la superioridad militar y tecnológica de los europeos. Claro que Thomas va más allá y profundiza en la amplia experiencia de combate de los castellanos en las guerras de Reconquista y de una larga tradición militar. También destaca la alianza de Hernán Cortés, conquistador de México, con los pueblos sometidos por el imperio azteca como los Tlaxcaltecas. De manera similar Francisco Pizarro, quien peleó bajo las órdenes de Cortés, conquistó a los Incas tras entablar alianzas con culturas rivales como la Chimú, etc. Otro gran factor fueron las enfermedades que los peninsulares propagaron por el Nuevo Mundo como la viruela contra la que los indígenas no tenían defensas o anticuerpos.

Ciertamente no se puede hablar de genocidio como dice el columnista Miguel A. Bastenier del diario El País, no uno generalizado y con el propósito de exterminar a los indios. Sin embargo, hubo uno en el sentido cultural ya que poco tiempo después de la conquista se eliminaron muchas lenguas y sistemas de creencias. El caso más llamativo fue el de la lengua y escritura maya por parte de sacerdotes españoles, quienes destruyeron la mayoría de textos (códices) de dicha cultura para facilitar la dominación cultural (la que a la postre garantizaría una perfecta asimilación de los nativos a las nuevas costumbres y prácticas cristianas). Otra razón para no hablar de genocidio es que los españoles tomaron por esposas o concubinas a muchas nativas, dando lugar al mestizaje étnico, símbolo fundamental del descubrimiento.

Lo que no se puede negar es que hubo episodios de gran crueldad en los que se eliminaron a varias poblaciones enteras por sublevarse, de ahí que se pueda hablar de genocidio en sentido estricto. El propio Cortés lo cometió, o sus propios lugartenientes en su ausencia. Lo mismo ocurrió durante la conquista de los Incas con el confinamiento de miles de indígenas en las reducciones que ideó el virrey Toledo en el siglo XVI.

Como la metrópoli española requería mano de obra sumisa, es decir, millones de súbditos de rango inferior que tributen, no se puede concebir un genocidio como el armenio en Turquía a principios del siglo XX. No hubo esa intención, claro está, a lo más dar lecciones severas a los insurrectos (como el descuartizamiento de Tupac Amaru II).

tupac amaru desc

Aunque las duras condiciones de vida en minas como la de Potosí, el denominado “Cerro Rico”, por su gran producción de plata, ponen en entredicho lo anterior, ya que ese tipo de trabajo bien pudo configurar una forma exterminio de la población local. Esto a la luz de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1951, pues “el sometimiento intencional de un grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”, califica como una modalidad de genocidio.

Sin lugar a dudas mantener vivos a los indios -para emplearlos en esas duras condiciones- y que al morir se les reemplace por otros más fuertes, jóvenes y sanos revela una conducta que encaja perfectamente con lo descrito en el párrafo anterior. De ahí que la mita incaica, bajo la cual los incas prestaban su servicio laboral al imperio haya sido una de las pocas instituciones ancestrales mantenidas por los conquistadores para facilitar el sistema de explotación colonial.

Cabe recordar que mucha de la riqueza extraída de los yacimientos minerales, bajo condiciones inhumanas de trabajo, fue a destinada al ornato y construcción de nuevas de iglesias, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo. Algo equiparable a la confiscación de la riqueza personal o familiar del pueblo judío que fue a parar a manos de inescrupulosos funcionarios nazis.

La Iglesia participó desde el comienzo en la empresa de la conquista con los permisos y autorizaciones que otorgó al reino español y al portugués, respectivamente. “El papa Alejandro VI, que era valenciano, convirtió a la reina Isabel en dueña y señora del Nuevo Mundo. La expansión del reino de Castilla ampliaba el reino de Dios sobre la tierra”, según el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”. Por si fuera poco, también concedió la "justificación histórica" para incursionar en los territorios descubiertos por medio de la evangelización.

Generalmente Occidente recurre a una razón “superior” para emprender tales conquistas, pues su sentido muy arraigado de la culpa lo obliga a encontrar poderosos motivos para disfrazar la aparente moralidad de sus actos o empresas. Esto con el propósito de diferenciarse de la dominación que conocieron a mano de pueblos bárbaros que asolaron Europa, ya que prescindieron de “elevadas justificaciones” al guiarse exclusivamente por la codicia y el apetito de poder de sus líderes. Pero tal cosa, como un aparente fin superior, no justifica a los actos de los conquistadores, pues fueron tan innobles como los de las hordas paganas provenientes de las estepas de Asia.

Además, como lo relata Galeano, los españoles obligaron a los indios a la conversión forzosa en estos términos (mediante el acto del Requerimiento): “Si no lo hiciéreis (si no se convierte el nativo requerido), o en ello dilación maliciosamente pusiéreis, certifícoos que con la ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad y tomaré vuestras mujeres y hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé, y dispondré de ellos como Su Majestad mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que pudiere (...) ”.

La conversión más conocida a través de esta práctica fue la del Inca Atahualpa (1533), quien luego de ser capturado y ofrecer un cuantioso rescate por su libertad (una habitación llena y oro y otras dos de plata y piedras preciosas hasta donde alcanzara su mano) fue condenado a la hoguera por Pizarro, quien incumplió la promesa de liberarlo tras pagar este el precio de su rescate. Pizarro acusó a Atahualpa de usurpar el trono de su hermano Huáscar, quien fuera apresado y muerto por los generales de Atahualpa en su cautiverio en el Cusco durante la última guerra civil incaica. Previamente a su conversión, el Inca fue requerido por los españoles y al negarse, fue tomado prisionero por estos en Cajamarca (1532). Antes de morir aceptó bautizarse; pero no por un acto de conversión voluntaria, sino para que le conmuten la pena por la del garrote o muerte por estrangulamiento, ya que si su cuerpo era quemado no podría convertirse en “mallqui”, es decir, en un antepasado común digno de veneración.

A la par de la servidumbre o semiesclavitud de los indios, con el descubrimiento de América se abrió un gran mercado para el comercio de esclavos africanos. Originalmente se pensó que trabajarían en las alturas donde estaban ubicadas las principales minas; pero no resistieron las condiciones del ambiente y fueron aprovechados en las haciendas. La caída demográfica de la población nativa favoreció este tráfico pues los grandes latifundios necesitaban abundante mano de obra esclava. Unos 15 millones de africanos fueron capturados y enviados a América en ese período. La legitimidad de ese tipo de comercio se debió en parte a la predica de Fray Bartolomé de las Casas, quien al verificar los maltratos sufridos por los indios, ofreció como alternativa la “importación” de negros africanos para sustituirlos en los mismos menesteres. Sin embargo, a partir de sus escritos se puede hablar de la “dimensión humana del indio”. En cierto modo esa noción se vio respaldada porque los españoles les creían superiores a los negros por haber creado civilizaciones más complejas, y un sistema político que reproducía -de

alguna forma- el de las monarquías europeas. Bartolomé de las Casas se convirtió así en defensor de los indios y en uno de los primeros “humanistas” del descubrimiento, frecuentemente citado como uno de los precursores de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario; pero su actitud frente a los negros desmerece gran parte de esos calificativos.

Es preciso mencionar que el viaje hacia América para los esclavos africanos era tan peligroso e insalubre como el destino en tierra firme, pues los negros morían hacinados en los barcos de transporte. Se sabe que solo una fracción llegaba con vida y en pésimas condiciones. Cuatro siglos duró ese comercio que se mantuvo aún en las primeras etapas republicanas o posindependentistas en varias naciones americanas.

El fecundo historiador británico John H. Elliot en “Imperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América (1492-1830)” relata de manera similar como el afán de lucro de los conquistadores y sacerdotes fue más fuerte que su deber supuestamente “evangelizador”. No es muy difícil verificar esto porque muchas órdenes religiosas hicieron gran fortuna, sobre todo en agricultura y ganadería, al poseer grandes extensiones de tierra trabajadas por indios. El saqueo fue tanto de la riqueza mineral de América como de su mano de obra nativa. Sin dejar de lado que la evangelización no confirió mayores prerrogativas a los indios puesto que vivían en sociedades segregadas. Por ello se puede hablar de una “república de indios” y otra de "españoles" donde la movilidad social era prácticamente imposible. Solo las castas y la nobleza indígena mantuvieron algunos privilegios como la educación y la tenencia de tierras, pero el resto de la población vivió en condiciones de la peor degradación que se recuerde.

Para Elliot, el gran elemento que caracterizó tanto la aventura de los colonos ingleses como la de los conquistadores castellanos fue la religión; pero con notorias diferencias, pues los primeros asentamientos de América del Norte fueron concebidos bajo la tolerancia religiosa (los colonos leían directamente de la Biblia); mientras que en los dominios españoles la Iglesia imponía su interpretación del texto sagrado de forma absoluta. Esto limitó de alguna forma la respuesta frente a los cambios globales en las sociedades latinoamericanas, pues la rigidez del catolicismo impidió que pudieran renovarse o tornarse más progresistas.

De otro lado, la intromisión del fallecido líder venezolano Hugo Chávez en el asunto estuvo directamente relacionada con su retórica, ya que al igual que el subcomandante Marcos, condenó cualquier tipo de injerencia extranjera en los pueblos americanos. Ambas figuras consideraron que el sistema capitalista es otro instrumento de dominación de la conquista iniciada hace más de 500 años por Occidente.

La respuesta de Chávez puede entenderse como un ataque al entonces papa Benedicto XVI porque este deslizó algunas críticas al sistema político-económico (al marxismo) que se vino implementando en su país. En concreto, el pontífice dijo que “(el marxismo) dejó una herencia de destrucción económica (...)”. Además declaró que "hay motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas". Aunque si bien cuestionó al neoliberalismo por igual, la mención al modelo chavista fue más que directa. Al papa le preocupó la pérdida de fieles (el diario Folha de San Pablo reveló que en la última década el número de creyentes cayó del 74% al 64% en Brasil), tendencia que se ve reforzada por la vuelta a las religiones indígenas que se promueve en Bolivia, a las que el papa calificó de paganas y de representar una “involución en el recorrido de esos pueblos”.

El temor es que la cercanía de ambos regímenes (el venezolano y el boliviano) con el cubano termine por aislar o reducir las actividades de la Iglesia dentro de esas sociedades. América

Latina es el “continente de la fe” o "de la esperanza”, según Juan Pablo II. Dicha calificación obedece a que no solo congrega a la mayoría de católicos repartidos por el mundo, sino que representa el espacio donde todavía no se ha despojado a la Iglesia de alguna de sus grandes prerrogativas o derechos. Su injerencia en asuntos internos como la política educativa y la salud reproductiva es más fuerte que en otras latitudes debido la debilidad institucional y la pobreza que caracteriza a los Estados latinoamericanos. Denominar a América Latina como “El continente de la esperanza” no significa al cristianismo le aguarde un gran y venturoso futuro, sino que esta región es el último bastión donde todavía se practica la fe.

*) Originalmente publicado en el Blog Reserva Moral el 11 de junio de 2007.

(i) Estas declaraciones fueron hechas en el marco de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) en el santuario de Nuestra Señora Aparecida en Brasil, que reunió a 166 obispos y cardenales de 22 países.

César Reyna

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Escritor, bachiller en derecho y economía, y columnista. Estudió en las universidades de Lima y del Pacífico (ambas de Perú). Escribe poesía, cuento, relato, ensayo y novela todavía inédita, aunque próxima a publicar, así como una tesis sobre negociación intercultural para graduarse de abogado. Se considera libreprensador. En la actualidad defiende los intereses de grupos socialmente discriminados frente al Estado peruano y empresas extractivas.