Es innegable que el populismo latinoamericano del siglo XXI en su inicio tuvo una hostilidad manifiesta hacia todo lo que encarnaba el sionismo, mientras que la izquierda Europea ya se encontraba en el cenit de su idilio amoroso con Israel.

Existen cuatro razones que pueden explicar este fenómeno:


1) Pensamiento izquierdista pre progresista, pues es innegable que previo al proceso de domesticación que la izquierda sufrió de mano de los pensadores de la Escuela de Frankfurt el izquierdismo siempre tuvo una clara orientación en contra de los lobbies judíos en quienes veía (no sin razón del todo) la más cruel encarnación del capitalismo.


2) Posicionamiento radical contra el imperialismo estadounidense, lo cual unido al descarado apoyo del gobierno norteamericano al Estado de Israel hace que exista una obvia identificación con los resistentes palestinos en quienes ven un perfecto símil de su propia lucha contra la voraz águila calva del norte.


3) Fuerte influencia del catolicismo en el socialismo populista (lo cual no deja de ser paradójico si tenemos en cuenta el explícito componente indigenista de éstos, pero eso es otra cuestión) y es que pese a los barnices de modernidad de la Teología de la Liberación, el resquemor tradicional de los católicos hacia “el pueblo deicida” es inevitable que aflore de algún modo.


4) Lasa presencia de lobbies pro sionistas y políticamente correctos en Latinoamérica, lo cual  permite un grado de libertad de expresión impensable hoy día en Europa.

En el caso de mi país de acogida (Ecuador) existe una fuerte militancia pro Palestina que cubre todo el espectro ideológico, desde la izquierda marxista al islam pasando por el neo fascismo, la cual opera además sin trabas legales algunas, pese a la existencia de conglomerados industriales e instituciones hebreas y abiertamente pro sionistas.

 



Todas estas premisas encontraron su perfecta encarnación en la controvertida figura, del Comandante Hugo Chavez Frías, cuyo estilo populista, explícito y pendenciero gano tantos detractores como entusiastas tanto en el escenario internacional como en su Venezuela natal.

Concretamente si hablamos del caso del sionismo, existieron múltiples discursos en los cuales éste atacaba abiertamente al sionismo genocída así como al silencio cómplice internacional ante los crímenes de guerra perpetuados por éstos, compárando la situación sin rubor alguno con el Holocausto nazi.

La repentina muerte por cáncer de Chavez y su sustitución en el gobierno por Nicolás Maduro, mediocre sucedáneo del innegable carisma del Comandante, ligado a eliminación de Youtube y otros medios virtuales de sus discursos más polémicos (incluido los tocantes al sionismo por supuesto) ha abierto una vía de debate entre los expertos en conspiraciones que nos hablan de la posibilidad de asesinato de éste mediante alguna forma de enfermedad inducida.

Verosímil o no estas afirmaciones,  aparquemos el tema por un momento y desplacemos nuestra atención más al sur, hacia la República de Ecuador.

 

 Aunque más comedido y con unas formas algo más académicas el gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa era reconocido por la influencia de Hugo Chavez y la simpatía existente entre ambos mandatarios, coincidentes por supuesto en las principales orientaciones de su política internacional, incluido el tema Israel-Palestina.

Del mismo modo que el fortísimo trasfondo católico de Correa, le llevaba a combinar su socialismo estatísta y su anti imperialismo militante con aspectos claramente conservadores como la defensa de los valores de la familia tradicional o la condena de las teorías de género y el aborto.


Sin embargo en los últimos dos años de mandato hemos asistido a un progresivo aunque imparable viraje en los lineamientos políticos de Correa, siendo uno de los más llamativos el cambio de su actitud respecto al sionismo, llegando a declarar en varias ocasiones que “Ecuador es amigo de Israel”, al mismo tiempo que eliminaba de su agenda sus elementos más controversiales (solo ha mantenido hasta el momento su posicionamiento respecto al tema del aborto).


¿Qué es lo que ha podido motivar cambio tan drástico en el antaño popular presidente del Ecuador? ¿Tal vez la muerte de su viejo amigo Hugo Chávez? No vamos a entrar en la veracidad o no de las teorías conspiranoides sobre el presunto asesinato de Chavez, pero si contemplemos la posibilidad de que Correa percibiera esta amenaza como real, lo que también puede explicar el por qué desistió a medio camino en su proyecto de ley para permitir su tercera reelección como presidente (aun teniendo como tenía todas las de ganar de su lado) así como su expresa voluntad de pasar el resto de días de su vida retirado de cualquier actividad política en Bélgica, en una forma de exilio auto impuesto (o no tanto).

Retomemos finalmente el punto cuatro de mi exposición, la lasa presencia de los lobbies sionistas, ¿Por cuánto tiempo? ¿No cabe la posibilidad de que estemos asistiendo al progresivo triunfo en las sombras de estos, y que la citada libertad de expresión de la que aún disfrutamos sea pronto sacrificada en nombre de la tiranía de la corrección política y el silencio cobarde ante los crímenes del imperialismo y sus asociados? ¿No es un mundo globalizado y posthumano hacia dónde vamos dirigidos?

 

 

 


 

David Landot

Magister en historia y profesional de la educación. Productor de música electrónica underground. Anarquista y libre pensador, enemigo de cualquier forma de dogmatismo