Izquierda y élites globales

 

Una de las pocas cosas claras que tuve al empezar este artículo fue que la temática a tratar rondaría en torno a principios, sistemas y conceptos generales, evitando el caer en anécdotas puntales que sin bien, en un principio, pueden resultar jugosas, no resisten el paso del tiempo ya que su especificidad las hace no poder mantener su capacidad de transmitir ideas concretas.

Creo que ya está claro para el lector que esta explicación es una torpe excusa para el hecho de que me voy a referir a una anécdota puntual... ¡Pero la excusa es buena! Hace un par de horas acabo de enterarme que el presidente de mi país no sólo se reunió con George Soros como parte de su visita a Nueva York para dar un discurso ante la ONU, sino que también pasó por la residencia del bienaventurado Rockefeller.

¿Estoy indignado ante esto? ¿Sorprendido por la actitud de mi gobernante? En realidad no. Entonces, ¿por qué este post? El tema es que en realidad lo que me saca de las casillas (me ofusca tanto que incluso rompo las reglas de mi propio blog), es la incapacidad de los medios de comunicación de reaccionar en forma medianamente profunda ante este hecho.

Resumamos en pocas palabras en qué consiste todo esto:
Un presidente con pasado de guerrillero marxista y latinoamericanista, obviamente anti- democrático, prisionero de una dictadura, luego liberado con la vuelta a la democracia y devenido más tarde en político, llega a presidente con un discurso mezcla de (atención porque puede ser confuso): anarco-marxismo-libertario-estatista-ateo-revolucionario- tradicional-ruralista-pro legalización del faso-teología de la liberación-sindicalista-anti corporativista-individualista-comunitario-pro diversidad sexual-defensor de la familia- anti consumo-pro industrialización en masa-ecologista-desarrollista-anti capitalista-pro inversión... Lo peor de todo es que me quedo corto porque no me da el estómago para tanta demencia.
Este personaje es el que va a la capital del imperio (Nueva York, Washington es simplemente una sede administrativa) y se reúne con los dos representantes más absolutos de la oligarquía y el orden plutocrático global. No voy acá a resumir la historia ni de Soros ni de Rockefeller ya que es más que claro que estamos hablando de un par de hijos de re mil putas que han metido la mano en cuanta aberración se les ocurra.
Lo que acabo de describir es desde todo punto de vista una bomba nuclear para cualquier analista de mediocre para arriba. Sin embargo, parecería que en nuestro país nadie puede analizar esto más allá de la superficie. Quizás sea porque ni desde un discurso corriente de izquierda o derecha pueden explicarse estos encuentros.
Un votante de izquierda común no tiene las herramientas intelectuales o analíticas para hacer un discurso coherente con lo que acaba de pasar. De la misma forma, un votante de derecha queda desarmado ante este espectáculo.
¿Por qué trato a ambos tipos de votante como básicamente idiotas? Bueno, es que evidentemente, el no poder encontrar una lógica a un encuentro entre la oligarquía más elitista del planeta y un ex guerrillero que se masturbaba con el Che Guevara, significa no entender ni la historia, ni el significado de izquierda y derecha, ni el mundo... por eso votan y siguen pensando que están eligiendo.
El discurso fácil más común combina cosas como:
-la izquierda se opone a las corporaciones malignas y defiende a los débiles.
-la derecha defiende la libertad de empresa y la imaginación de los creativos emprendedores.
-la izquierda es pro estado.
-la derecha es pro empresa.
-la izquierda es pro impuestos y gasto público.
-la derecha es pro austeridad y menos impuestos.

Todos los que están leyendo este post tienen claro a qué me estoy refiriendo con estos ejemplos. La misma respuesta automática aplica para temas de inmigración, diversidad sexual, política de drogas, seguridad, etc.
Siguiendo esta misma línea discursiva es obvio que no puede explicarse el encuentro entre mi presidente y dos sicópatas plutócratas.

Ahora bien si yo les dijera que durante el gobierno de Ronald Reagan el gasto público aumentó, si yo les dijera que durante el gobierno de Lula da Silva Petrobras se dedicó a saquear las riquezas minerales de Bolivia, si yo les dijera que durante el régimen Talibán en Afganistán la producción de amapola había casi desaparecido y que luego de la invasión yankee el 80% de la heroína del mundo sale de ese país, si yo les dijera que durante los 70 años que duró la URSS hubo ayuda financiera, tecnológica y alimenticia por parte de occidente (con cargamentos de trigo que salían desde Canadá y EE.UU. cada vez que fallaba una cosecha), si yo les dijera que el lobby pro inmigración en EE.UU. está financiado por las grandes corporaciones, si yo les dijera que hoy en Europa hay gente presa porque no está de acuerdo con lo que dicen los libros oficiales de historia... ¿no empezamos a tener acá un discurso que sí puede explicar lo inexplicable?

El discurso que nos permite entender todo esto se basa en una idea muy simple: izquierda y derecha (en su versión “mainstream”) son en realidad dos caras de una misma ideología que toma definitivamente el poder durante la Revolución Francesa, y cuya agenda revolucionaria viene dictando la evolución de occidente desde entonces. Esa revolución significó el triunfo y la legitimación absoluta del individuo atomizado en busca de poder económico, la centralización del estado y la destrucción de comunidades y regionalismos, la igualación y la lucha contra sistemas que valoraban la calidad en lugar de la cantidad, el materialismo y la abolición de la idea de trascendencia, la idea de que la naturaleza debe ser subyugada por el hombre y que éste es independiente de ella, el reduccionismo racionalista que limita la existencia a balances en una hoja de cálculos, el universalismo que aplana todas las diferentes adaptaciones que el ser humano ha tenido a lo largo y ancho del mundo, ... ¿No son todos estos principios que han sido llevados a la práctica en forma fanática por gobiernos tanto de izquierda como de derecha?

Mujica piensa que somos individuos libres para hacer lo que queramos, Soros y Rockefeller también.
Mujica piensa que el estado centralizado debe intervenir en todos los aspectos de nuestra vida, Soros y Rockefeller también.

Mujica piensa que debemos ser todos iguales, Soros y Rockefeller también. Mujica piensa que la realidad es sólo material, Soros y Rockefeller también. Mujica piensa que la naturaleza está al servicio del hombre, Soros y Rockefeller también.

Mujica piensa que el hombre no tiene una naturaleza propia y que puede ser moldeado a voluntad, Soros y Rockefeller también.
Mujica piensa que la realidad se expresa con número, gráficas y porcentajes, Soros y Rockefeller también.

Mujica piensa que sus ideas se pueden imponer a todos en todo el mundo, Soros y Rockefeller también.

Al final lo raro era que estos tipos no se hubieran juntado antes.