Nota del traductor (Roberto Sosa del Puerto ) .
Si bien es cierto que, - debido a su procedencia -, este artículo es una traducción del inglés, proviniendo de una región donde tiene jurisdicción el Derecho Común, no el civil (el nuestro), la situación que describe en cuanto al tema de la “Ficción Legal”, es de carácter universal.

Es decir, que los fenómenos desatados en torno a la figura de la “Ficción Legal” son de carácter internacional, porque provienen de “La Ley del Mar”, o del “Almirantazgo”, que trata con los asuntos del Uniform Commercial Code , o código de comercio internacional. Es la ley que regula y dirime cuestiones sobre Botines de guerra, de los Seguros, transacciones de la Banca, del Comercio, de los Contratos, de las Corporaciones etc.

Como ciudadano uruguayo que soy, yo mismo pude comprobar el celo y el cuidado que la Dirección Nacional de Identificación Civil de nuestro país, evidenció en el manejo de este código, ante un error de tipeado en el nombre de la titular (mi esposa Nancy )del documento de identidad uruguayo.

Cabe señalar que, - si algo caracteriza la emisión de estos documentos-, es el providencial desdén con que el personal de nuestro Ministerio del Interior realiza el procedimiento de toma de huellas digitales, para no hablar de la sección fotografía, donde el titular no tiene la menor chance de gestionar su mejor expresión para no tener que verse tan desfavorecido en un documento de uso tan frecuente que nos presenta oficialmente con esa fotografía, y nuestro nombre.

Con esto en mente, Nancy, - quien se encontraba pasando por esas vicisitudes de obtener la renovación del documento de identidad -, tomó recaudos y cruzó sus dedos aún medio sucios de tinta, para que la fortuna no la abandonara en el momento del clik, y lograr así una captura fotográfica que al menos, hiciera algo de justicia a su agraciado rostro.

La verdad, es que tal circunstancia probó su facultad fotogénica, como pudimos comprobarlo al momento de retirar tal documento.
Lo lamentable, fue que el mismo no se lo entregaron, en razón de que, – ya en el último momento –, notaron que un inexperiente funcionario había cometido “el error de imprimir nombre y apellido de la titular sólo con letras mayúsculas iniciales ” (como debería ser).

De manera que el proceso tuvo que repetirse de principio a fin para cumplir con el U.C.C., inscribiendo su nombre corporativo TODO EN MAYUSCULAS.

Bueno, -a continuación ,- el artículo que he traducido nos explica el por qué.

Sean pacientes por favor, no abandonen la lectura antes de finalizarla. Es muy interesante, en virtud de que nos da una idea de la enorme diferencia de significado de nuestras palabras de uso común, que el código” del Derecho Comercial Marítimo le atribuye a las mismas.
Si se consulta un diccionario del código legal podrá comprobarse con sorpresa, qué significado tiene la palabra “persona”, “individuo”, “humano” etc.

Es – justamente por eso -, que impune y descaradamente, le llaman código”. Porque está escrito en “Codigo”, para que ni vos ni yo lo compréndamos !

Cuando llegan a mi algunos de estos hallazgos, confirmo que – como me dijo un amigo -, desde nuestra posición solo vemos “pixeles” de la realidad..... no toda la imagen, comprobando también lo esotérico que nos resulta esto a los profanos. Esoterismo que evidencia el feroz apetito de control sobre la especie que muestra el establishment. Ello explica por qué, raramente, llegamos a percibir “La Matriz”.

Ah, ... por cierto, la segunda foto de mi esposa, ... le salió bien igual...

A través de los años, la ingenuidad del hombre ha permitido que un extremadamente pequeño grupo de personas pueda controlar a los demás. La creación de la “ficción legal” es un magnífico ejemplo. Es el fundamento mismo de la forma en que nos controlan hoy en día y, sin embargo el conocimiento de su existencia excluye a la inmensa mayoría de nosotros.

Los jueces saben cómo se aplica la “ficción jurídica” a cada uno de nosotros. No obstante abogados, procuradores, magistrados y políticos, en su mayoría lo desconocen. Es un secreto muy bien guardado.
Nuestros tribunales nos imponen su voluntad a través de la “ficción jurídica” y mediante esta imposición, es que los gobiernos son capaces de controlar todas las facetas de nuestras vidas.
Sin la “ficción jurídica” , el gobierno y algunas autoridades no tendrían poder alguno sobre nosotros. Por tal motivo, está claro que el entendimiento de la “ficción legal” es un requisito para saber cómo funciona realmente el mundo que nos rodea. Conocimiento y entendimiento de la ficción legal es el primer paso en el camino a la libertad.

Entonces, ¿Qué es la “Ficción Legal” y ¿Cómo afecta a nuestras vidas?

Si tuviéramos que explicar al individuo promedio, el concepto de la “ficción legal” en el contexto de cómo se aplica a ellos, existe una gran probabilidad de que lo vea como una locura.
Una compleja explicación rara vez incita a la investigación, por lo que la gente buscando tal comprensión más allá de su ámbito de conocimiento, se inclina por asumirlo como absurdo y desecharlo.
Los creadores de la “ficción legal” lo saben y han utilizado nuestra ignorancia para alcanzar el objetivo de controlarnos y dominarnos con su arma de “negación plausible”.
Inesperadamente, aquí y ahora estamos corriendo el velo
del secreto.

Imaginemos tener una conversación en el siglo X , en el que se describe ante un público un teléfono móvil actual y sus prestaciones ... sería descabellado que alguien en esa época alcanzara a conceptualizarlo como posible, aún explicando la ciencia y técnica que lo hizo posible. El mismo grado de escepticismo provocaría hoy el intento de conceptualizar la “ficción legal”. Afortunadamente, gracias a gente como John Harris, Shrout Winston, Robert Arthur Menard y otros más, el secreto de la “ficción legal”, también conocido como el “hombre de paja” (Strawman) se ha puesto al descubierto con lo cual hay personas que están dispuestos a reconocer y aprender la gran importancia y utilidad de estos conocimientos.

Pero hay que tener en cuenta que... “el establishment” tienen un gran interés en mantener oculta esta verdad y nuestra ignorancia acerca de cómo nos afecta su control ... y esto se traduce en la insistencia de no develar la existencia de la “ficción legal”.

Así que si estás pensando en escribir al gobierno y pedirle que confirme la existencia de la “ficción legal”, me permito sugerirte que tu tiempo estaría mejor invertido si escribieras a la mafia solicitándoles que confirmen por escrito que efectivamente, ellos están comprometidos con el crimen organizado, en cuyo caso te pedimos por favor, que nos mantengas al tanto si consigues una respuesta.

La “ficción legal” se describe brevemente como “un medio por el cual se puede hacer algo en la ley, sin el cuál no sería posible.” Buscalo en un diccionario de leyes y verás que es así.
Son muchas las aplicaciones del concepto de “ficción legal”, y sólo a través de su estudio te enfrentarás al empleo de sus funciones. No es complicado, sólo algo confuso por lo que su comprensión requiere de resistir la tentación de descartarlo como una tontería.

Debido a que tenemos una comprensión limitada sobre los orígenes del universo, eso no significa que no exista. Lo mismo sucede con la ficción legal.

Una empresa, es una “Ficción Legal”.

Si asumimos que tu nombre es Roberto Sosa ... se puede crear una ficción jurídica llamada “ROBERTO SOSA” y podrías tener el control de sus acciones. Esta empresa podría solicitar un préstamo, y a su vez podría comprar y poseer instalaciones, maquinaria, materiales y construir un conjunto de activos y riqueza a través del comercio.

Cabe aclarar que esto, sería entonces propiedad de la empresa, pero no tuya. Claro que, tú serías el propietario de la empresa, pero la empresa será la propietaria de los activos.
Otro supuesto sería que si en nombre de la empresa se venden acciones, te verás obligado a poner los fondos en la cuenta bancaria de la empresa y no en tu cuenta privada. La empresa se vería obligada a pagar el dinero que se le prestó, pero aparte, la única forma en que podrías tomar algún beneficio de la compañía, sería mediante el pago de un salario de gerente, o un dividendo como accionista, y si la empresa se declaró en bancarrota con pasivos netos, no sería responsable de sus deudas.

Es fácil ver entonces, cómo a pesar de que eres el único dueño, y por lo tanto el controlador de la “ficción legal” de la compañía “ROBERTO SOSA ” , sigue siendo ésta una entidad completamente separada a ti. En este caso, podrías vender la compañía posibilitando que otro tome su control, a pesar de que ésta conserve tu nombre.

Ahora, - para deliberadamente confundir -,a esta entidad se le dio también el nombre genérico de “persona” . Y claro, su propósito fue y es confundir.
En términos legales (el lenguaje de la ley) “persona” significa empresa o corporación, no quiere decir hombre o mujer.

Un diccionario corriente describe “persona” como un ser humano individual. Un diccionario de leyes describe “ser humano” como “un monstruo”. Realmente así es !!!

¿Crees que estaban tratando de aclarar cuál es el significado de las palabras o crees que estaban tratando de crear confusión? Obviamente, fue esto último y fue a la vez deliberado y calculado.

Cuando naciste (aún suponiendo que tu nombre es Roberto Sosa) y tus padres registraron tu nacimiento, el gobierno creó una empresa (“persona”) que se llama “ROBERTO SOSA”. Si nos fijamos en todos tus documentos oficiales, verás que EN TODOS ELLOS TU NOMBRE APARECE CON LETRAS MAYUSCULAS, a manera de distinción.

Es importante recordar,- que en la medida que el gobierno fue quién creó esta empresa (“persona”) -, son ellos quienes la poseen y la controlan – , a pesar de llamarse igual que tú. El engaño está en el hecho de que no te lo dijeron, ni quieren que sepas, que utilizarán esta empresa (“persona”) para imponerte responsabilidades.

Por lo tanto, el estado creó la compañía (“persona”) que coexistió con el real Roberto Sosa de carne y hueso creado y bautizado por sus padres.
Sin embargo, en la ignorancia de su existencia, se le hizo creer a Roberto, que todo se le aplica a su ser, como un tortuoso plan para salvaguardar su propia seguridad.

Cuando la burocracia hace la pregunta “¿Es usted Roberto Sosa ?” Lo que realmente están preguntando es “¿Aceptas la responsabilidad por ROBERTO SOSA la empresa (es decir, la “persona” ) ?”

Y cuando dices que sí, estás aceptando sin percibirlo, los pasivos asignados a la “persona” (empresa) y por el que establece su autoridad sobre ti. ¡Qué sagaz y pérfido es eso?!

Roberto Sosa es un hombre de carne y hueso. ROBERTO SOSA es una “persona” (la empresa) que son entidades separadas. Tu puedes controlarte a ti mismo, ellos controlan a la “persona” y si tu aceptas la responsabilidad de la “persona”, entonces ellos te controlan a ti.

Todas las leyes del Parlamento se aplican a la “persona” (la empresa), y no al hombre o a la mujer. Esto es evidente ya que palabras como “los hombres” o “las mujeres” nunca se emplean en las leyes del Parlamento.

Así entonces, las leyes del parlamento no se aplican al hombre o mujer de carne y hueso, y si lo hicieran, así se diría. Las leyes del Parlamento se extienden al hombre o la mujer cuando (a través de su ignorancia) se acepta la responsabilidad.

Cuando un policía o un juez pide conocer tu nombre, te están engañando para que aceptes tu autoridad sobre ti mismo, (a pesar de que ellos probablemente también desconocen el hecho) porque tu, - al hacerlo -, te haces cargo de la “ficción legal”, y el hecho es que deben recibir tu consentimiento cuando pronuncies, “el nombre”, es decir “persona” ,la “ficción legal” ROBERTO SOSA, antes de que puedan asumir su autoridad sobre ti.

Cuando tu dices sí, mi nombre es Roberto Sosa, estarías dando consentimiento a su autoridad, y por el contrario, si niegas la responsabilidad de la persona jurídica, entonces se les niega el control que necesitan para hacer valer los cargos en tu contra. La negación del consentimiento es la negación de la autoridad que significa que no hay sanciones. Es tan simple como eso.

Así que ya sabes, el gobierno asegura su autoridad sobre ti, simplemente al pedir tu nombre, o haciendo que llenes uno de sus formularios.
Si entiendes esto, entonces ya puedes comenzar a ajustar la forma en que respondes a sus demandas. Aprende a responder a este engaño tirano y tu vida cambiará, serás más libre de mente, espíritu y de la realidad. Mientras más gente nos unamos a enfrentarlos, más rápido será recuperar el control de nuestra nación.

Al negar el control que crea la “ficción legal”, daríamos un gran paso en asegurar nuestra libertad.

El hecho es que, el gobierno y sus instituciones, es decir, la policía, los tribunales, el recaudador de impuestos tienen autoridad sobre tí, en virtud de que sin saberlo, les das tu consentimiento. Pero, mientras que los estatutos (leyes del Parlamento) se aplican sólo a la ficción legal – la ley común, son aplicables a tí – el hombre o la mujer de carne y hueso. Hay que ser muy cuidadosos para entender la diferencia. Derecho común es, que el supervisor de policías, como agentes del orden protejan nuestros derechos naturales. El derecho común es la regla que rige la forma en que nos comportamos con nuestros semejantes a fin de que todos podamos vivir en paz y armonía con los demás sin la amenaza de daño o pérdida.

PERO ... (siempre hay un pero), la “ficción legal” tiene beneficios, así como obligaciones.
El NHS ( Servicio Nacional de Salud), la educación, los beneficios por los hijos y propiedad de la vivienda, banco, etc. cuentas, todos son por cortesía de la “ficción legal”. Si se opta por abortar las obligaciones/responsabilidades, que son potenciales, abortarían a todos los beneficios simultáneamente. Así que debes de tener una clara comprensión en qué te estás metiendo antes de empezar a jugar con el sistema.

Por lo tanto, exceso de velocidad, estacionamiento, impuestos municipales, IVA, etc. todos se aplican a la “ficción legal”, que tienes un derecho absoluto a rechazar si así lo deseas. Pero si crees que defender tus derechos es demasiado problemático, entonces puedes escoger en seguir cumpliendo y siendo obediente. La elección es tuya.