Efecto Trump en Francia,
Front National y Marine Le Pen.

 


Muchas fueron las perplejidades luego de la contundente victoria del líder republicano Donald J. Trump.
En Francia la misma fue recibida con una mezcla de rechazo e incertidumbre por parte del pueblo francés que permanece como un outsider –en gran parte por responsabilidad de los grandes medios masivos de comunicación- de todo lo que sucede fuera de las fronteras de dicho país.

Trum Le pen
Para Marine Le Pen, líder del Front National, y candidata a las próximas elecciones presidenciales a desarrollarse en mayo de este año, el triunfo de Trump en los comicios constituyó en palabras de ella “Una piedra suplementaria en la emergencia de un nuevo mundo, que tiene por vocación reemplazar un orden antiguo”.

Manifestando asimismo que:”La decisión del pueblo americano debe ser interpretada como la victoria de la libertad, libertad de un pueblo soberano ».


Idéntica fue la interpretación de muchos analistas y expertos en política internacional como también de todos aquellos que, siguiendo de cerca los acontecimientos que precedieron y siguieron la asunción de Trump, anhelaron una victoria de este último con la esperanza de poner fin a un mundo hasta hoy, completamente unipolar.

 

El programa propuesto por el Front National francés en miras a las próximas -casi inmediatas –elecciones presidenciales encuentra convergencia con la política que prometió llevar a cabo el actual presidente norteamericano. Repensar  y reevaluar la continuidad de la OTAN, (la cual para ciertos líderes del partido francés como Gilbert Collart es totalmente obsoleta), endurecer los controles migratorios especialmente como consecuencia de las enormes oleadas migratorias provenientes de los países árabes, combatir el grupo terrorista ISIS de manera tenaz, y relanzar la industria nacional para devolver la dignidad al pueblo trabajador. “Make america great again” y “Au nom du peuple” (en nombre del pueblo) son los lemas que rezan en cada uno de los mítines y discursos de ambos lideres políticos.

front national

 

Dicho lo anterior podemos sumar  los enormes vínculos históricos que unen ambos países.

El apoyo del Reino de Francia durante la guerra de independencia norteamericana (1775-1783), la intervención de Estados Unidos en las dos guerras mundiales a favor de una Francia ocupada, (1917-1918 y 1941-1945) como así también la participación activa de ambas potencias en lo militar y político, como principal brazo armado –junto a Gran Bretaña- de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), demuestran los fuertes lazos histórico y políticos que unen ambas naciones.


Sin embargo, en lo que a Marine Le Pen y Donald J Trump respecta, un acercamiento entre ambos líderes políticos no ha sido posible, o al menos, el mismo por razones que se desconocen no  sido del todo revelado.


Una visita relámpago a la ciudad de New York realizada dos semanas antes de la asunción de Trump por parte de la líder del Front National, acompañada del vicepresidente de dicho partido Louis Aliot, ha dejado un sabor amargo entre aquellos que ven con buenos ojos un posible acercamiento entre ambos caudillos.

El motivo, es que luego de haber permanecido más de tres horas en la Trump Tower del barrio de Manhattan, la candidata a presidente francesa no ha podido hacer contacto ni con Trump ni con ninguno de sus allegados. Quizá el motivo de su viaje no fuera este, sino algún otro cuyo trasfondo se desconoce, pero que a priori daría la impresión de que Le Pen se fue “con las manos vacías”.

 


La realidad del Front National es por demás complicada, sin aliados claros y visibles con suficiente poder político, a ello debe sumarse la incesante campaña basura desplegada por los medios de turno contra los principales representantes de dicho partido, que incluye entre otros ardides, una investigación judicial contra su jefa de gabinete por desvío de fondos y abuso de confianza.

En una Francia desbastada por las constantes olas migratorias de pueblos ajenos al sentir europeo, cuyo prometedores efectos de bienestar y enriquecimiento cultural han originado afectos inexorablemente adversos, un país cuyo identidad nacional se encuentra en caída libre como consecuencia de una política netamente antinacional y anti cristiana, el Front National parecería ser la única solución posible para volver a instaurar el orden en una nación sumida en el caos y la violencia.

paris inmigrants

 


Del otro lado del Atlántico y hasta aquí, muchas fueron las ilusiones antiglobalistas a lo largo y ancho del globo a raíz de la victoria del líder republicano. Sin embargo y a la fecha,  las medidas llevadas a cabo parecerían demostrar todo lo contrario.


La designación de un ex Goldman Sachs (Steve Mnuchin) como secretario del Tesoro, la partida del ex asesor en seguridad nacional Michael T. Flynn –hombre cercano a Putin-  como los acercamientos irrestrictos al Estado de Israel y el constante acoso de las fuerzas de la OTAN próximas a territorio Ruso (en la mayor escalda de tensión desde la guerra fría) demuestran que todavía nada ha cambiado.


Para algunos dicha política de Trump forma parte de un plan mayor, casi maquiavélico a fin de poder mantenerse en el poder y lograr así una cierta gobernabilidad,  con el objetivo de aplicar finalmente las medidas necesarias para rever la situación actual, mientras que para otros, la asunción de Trump se revela como un “total bluff”.

Bastará esperar el devenir de los acontecimientos en los próximos meses para comprender con certeza hacia dónde va este Nuevo Orden Mundial, su desintegración total o parcial, o su reafirmación bajo nuevos tintes “nacionalistas”.


Para Marine Le Pen y los allegados al Front National todavía queda un largo y áspero combate, primeramente contra los grandes medios, las falsas calumnias o acusaciones judiciales y, principalmente contra un pueblo indeciso, titubeante y preocupado ante un cambio tan radical en su modo de vivir y ver la realidad.

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